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El 25,8 % de los menores de 16 años han entrado en riesgo de pobreza

La estadística autonómica sitúa a más niños en situación delicada que en los últimos 8 años

Un joven carga en un carro desperdicios en una zona de expansión urbana de Alzira. | V. M. PASTOR

La pandemia del coronavirus está todavía lejos de ser un epidosio pasado de la historia. Su irrupción ha sacudido el planeta a todos los niveles y la sociedad todavía debe hacer frente a muchas de sus consecuencias. La precariedad se acentúa en las clases media y baja, que ven cómo el precio de la vida la vida encarece sin que los sueldos crezcan en concordancia. Aumenta, por tanto, el porcentaje de población que se encuentra en riesgo de pobreza, algo que afecta especialmente a los niños. Según los últimos datos publicados por el Institut Valencià d’Estadística, en índice de menores de 16 años que se encontraba en situación vulnerable ha crecido entre 2019 y 2020 para alcanzar el dato más elevado en los últimos ocho años.

El último informe autonómico que analiza las condiciones de vida de los valencianos estima que el 25,6 % de los menores de 16 años de la Ribera Alta y el 26,1 % de los niños de la Ribera Baixa se encuentran en riesgo de probreza. Es decir, uno de cada cuatro. Es en la subcomarca litoral donde más ha crecido el índice de vulnerabilidad en este sector de la población, ya que en 2019 se situaba en el 18,4 %. Es decir, ha aumentado ocho puntos porcentuales en el año de irrupción de la pandemia. Menor ha sido el crecimiento en la Ribera Alta, de tres puntos en concreto. No obstante, en ambos casos se constata que el pasado año agravó las condidciones de vida de los menores de 16 años. Además, en conjunto, representa el peor escenario vivido por los niños en los últimos ocho años. Solo en 2014, el dato de la Ribera Alta fue mayor (25,8 %), aunque el de la Baixa fue menor (22,4 %), por lo que la media se encontraba por debajo de la cifra correspondiente al año 2020.

Peor dato en las mujeres

En líneas generales, la población de la comarca en situación delicada ha crecido entre 2019 y 2020. El índice de riesgo de pobreza ha pasado del 18,2 % al 18,3 % en la Ribera Alta y del 16,5 % al 18,7 % en la Baixa. Un crecimiento, por tanto, menos pronunciado que entre los menores. El escenario, no obstante, es peor para las mujeres que para los hombres. Mientras que la tasa de vulnerabiliad sobrepasa el 19 % en el caso de ellas, se sitúa ligeramente por encima del 17 % entre los varones. Un indicador más de la brecha que existe entre ambos géneros.

El estudio autonómico de condiciones de vida también aporta las estadísticas que se rigen bajo los estándares europeos, que suelen aflorar una mayor exclusión social. Concretamente, el índice Arope (At Risk Of Poverty and/or Exclusion) fue creado por la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social incluye una serie de parámetros más completa ya que engloba el riesgo de probreza, la privación de recursos o el empleo. En este caso, la estadística arrojaría una tasa del 23,9 % en la Ribera Alta (frente al 18,3 %) y del 24,8 % en la Baixa (frente al 18,7 %). Se trata, por tanto, de cifras que se sitúan muy por encima de las que arroja el índice que ofrece el Institut Valencià d’Estadística. En base a los criterios Arope, bajo el umbral de la pobreza estarían el 23 % de los hombres y más del 25 % de las mujeres de la comarca. En el caso de los menores, la cifra se dispararía hasta el 30 %.

El 9% de los ciudadanos sufre carencias materiales severas

El informe del portal estadístico valenciano también evalúa la privación material de la población. Esta estadística aborda la proporción de personas que viven en hogares que carecen al menos de tres conceptos de una lista de nueve ítems. Se centra en aspectos como si puede o no permitirse comer carne o pescado al menos cada dos días a la semana, si puede afrontar gastos imprevistos (de 650 euros) o, por ejemplo, si no tiene acceso a productos como un automóvil, un teléfono o un televisor. En ese sentido, se estima que el 17 % de la población de la comarca se encontraba en esta situación el pasado año, un porcentaje que ha crecido siete puntos con respecto a 2019. Como sucede en los aspectos analizados anteriormente, el dato se agrava según el sector de la población al que uno pertenece. Los hombre se sitúan por debajo de la media, mientras que el porcentaje es mayor en mujeres y todavía más en los menores de 16 años. Asimismo, la encuesta valenciana de calidad de vida analiza el número de familias con una escasez más grave. En concreto, la proporción de personas residentes en hogares con carencia material severa (que no dispone de cuatro conceptos sobre nueve de los anteriormente mencionados) ya alcanza el 9 %, casi seis puntos porcentuales por encima del dato de 2019. En este caso, la situación también empeora en mujeres o menores de dieciséis años.

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