Un partido aplazado por nieve para empezar y una victoria en Móstoles, que suponía la quinta consecutiva lejos del Palau, para terminar. Entre esos puntos A y B ha transcurrido el año del Family Cash, un año en el que ha celebrado una permanencia después de una espectacular remontada, se ha conseguido inundar la ciudad y alrededores con la camiseta del espolín ‘Alzira, se ha recuperado el ambiente en las gradas del Palau d’Esports y se ha dormido varias jornadas en promoción de ascenso. Ha sido un 2021 con diferentes aristas, pero con un balance más que positivo que deja, como dice uno de los lemas del club, ganas de más.

Hace casi un año, recién terminadas las fiestas navideñas, Filomena sorprendía con abundantes nevadas en gran parte del país, fenómeno que provocó el aplazamiento del partido ante Colo Colo Zaragoza. La competición se retomaba, pues, con la visita a Mengíbar, donde el equipo cayó con un marcador de 4-2. Allí debutó Saladié, el joven de Tivissa cedido por Peñíscola, que fue uno de los jugadores clave en la segunda fase.

El Family Cash Alzira atravesaba un sendero de empates y derrotas complicado, que se extendió hasta las nueve jornadas. Únicamente consiguió cuatro puntos de 27 posibles. Las semanas pasaban y la victoria se encarecía. Sin dejar de lado que, el formato de liga -dividida en dos grupos y fases- reducía las jornadas totales (se disputaron 24), lo que limitaba la capacidad de reacción de cualquiera, aunque todavía esperaba una segunda fase de ocho jornadas que daba pie al optimismo.

Las restricciones por el coronavirus volvieron a dejar sin público los pabellones, cosa que no ayudaba en exceso. Los tres puntos se resistían a un nivel extremo, como en el partido aplazado ante Colo Colo. Fue en el primer martes de febrero, en el Palau y con un ambiente gélido. El marcador reflejaba un dos a uno favorable a los de Correal, pero en la última jugada llegó el empate tras un rebote desafortunado y cruel. Faltaban solo tres décimas, tres. Ese gol acabó con las opciones de disputar la segunda fase en el grupo de arriba, que daba automáticamente la permanencia.

Afortunadamente, la reacción llegó. El 1-4 en el Ciutat de Castellón, en el último encuentro de la primera fase, inició el ansiado cambio de dinámica, dejando atrás el registro de nueve jornadas sin ganar. A pesar de todo, el Family Cash terminó la primera fase con 19 puntos. Una cifra que, tras hacer balance, tampoco era mala. Eso sí, más allá de la puntación, la clave estuvo en poder iniciar la segunda fase con otro aire. El de Castellón, junto a los triunfos consecutivos fuera del Palau ante Leganés y Rivas, permitieron a los alzireños situarse en la parte alta de ese grupo de descenso.

Aunque en poca cuantía, lejos de esos ambientes prepandemia, volvió el público a la grada del Palau, con quien el Family Cash pudo festejar la consecución de la permanencia matemática a dos jornadas del final. Lo hizo con un contundente cinco a cero ante el Leganés. El Family había encadenado siete jornadas sin perder: cinco victorias y dos empates. Un total de 17 puntos que, unidos a los tres conseguidos en la última cita de la temporada en Santiago, le permitió terminar en la primera plaza de ese grupo de descenso, algo puramente simbólico, pero atractivo.

Fichajes

Llegó el periodo estival y, con él, la apertura del mercado. El Family Cash Alzira sorprendió con una presentación de camisetas totalmente personalizadas con el dibujo del espolín ‘Alzira’ en su fondo: perquè la flama mai s’apague, respiraba el eslógan del audiovisual proyectado. No fue la única sorpresa de la tarde, puesto también se presentó a Peloncha, primer refuerzo de cara a la siguiente temporada, al que se unirían Pedro, Javi Sena, Rubi y Parreño, posteriormente.

Después de una temporada sin apenas público, la afición no escondía su ilusión por la nueva temporada. En verano se respiraba fútbol sala gracias a las camisetas, la campaña de abonos y la confección del equipo. Lo cierto es que, tal y como comentaban algunos entendidos, la 21-22 se advertía como la mejor Segunda División de las últimas dos décadas. De Primera descendieron O Parrulo, Peñíscola y Antequera -cosa que no había sucedido el año anterior-, los equipos se estaban reforzando con jugadores de primer nivel y, además, volvía el grupo único con un total de 18 escuadras, que llevará la liga hasta las 34 jornadas.

21-22

Después de remontar la actividad a mediados de agosto y algunos ensayos, el Family Cash Alzira dejó buenas sensaciones en su último test de pretemporada ante Jimbee Cartagena, del que salió victorios, eso sí, sin internacionales. Esas buenas sensaciones se trasladaron al inicio de liga, donde cayó ante Noia por 2-4, pero donde hubo opciones reales de poder haber sacado puntos. Fue el punto de partida del que, los de Correal volverían a ir de menos a más, al menos hasta el final de la primera vuelta.

A esa primera derrota en casa, se le suma el empate de la jornada siguiente en casa de Inter. El punto no tuvo un sabor muy agradable, puesto que el marcador marchaba 0-2 favorable al Family a dos minutos del final. Tras esos dos primeros encuentros, llegó el primer triunfo de la temporada. Aunque parecía resistirse, finalmente los alzireños quebraron ese empate a cero inicial con dos tantos que supusieron el primer triunfo ante Mengíbar. Desde ahí, el equipo se hizo fuerte en un Palau que empezaba a recuperar el ambiente festivo.

Paralelamente a la fortaleza como local, lejos de casa se resistía la victoria. Se perdió en Zaragoza en el último suspiro, la vista a El Ejido, para olvidar, en Ferrol estuvo cerca, pero la calidad del internacional Adri se impuso. Entre esas salidas sin premio, el Family había conseguido ganar a UMA Antequera y Peñíscola en el Palau, este último con Maseres en la portería, un chaval de Carcaixent, juvenil de primer año, que se marcó un recital ante las bajas de Porky, por lesión, y Serra, sancionado.

Un miércoles de octubre llegó el primer triunfo fuera del Palau en competición oficial. No era liga, sino Copa del Rey, pero esa victoria ante Nueva Elda por 1-2 sirvió para deshacer la dinámica negativa en escenarios diferentes al Palau. Sin ir más lejos, desde ahí, los de Correal lo han ganado todo lejos de casa. En total, cinco victorias consecutivas (seis con la de Copa), algo que no ha conseguido nadie esta temporada todavía en Segunda. Si bien es cierto, al Palau se le debilitó esa condición de ‘fortín’, quizá por el empate de Talavera en la última jugada a falta de un suspiro.

Eso sí, el Family no quiso terminar el año sin dedicarle una derrota a su afición, clave en el proyecto, esencial en cada tarde de fútbol sala en el Palau. Los de Correal se impusieron a Unión África Ceutí, otro de esos muchos equipos con dedicación exclusiva, cuyo objetivo mínimo es la disputa de la promoción de ascenso, con un marcador de 5-0. Los alzireños se aseguraban pasar las vacaciones de Navidad en los puestos de Playoff, más todavía con ese último triunfo en la cancha del Ciudad de Móstoles, que le llevó a los 32 puntos. Ese arreón final de la primera vuelta le ha permitido auparse hasta la tercera plaza y abrir brecha con el descenso, al que caerán un total de cinco equipos después de las 17 batallas restantes.

De esas 17, nueve se disputarán ante una afición alzireña a la que le quedan tardes mágicas, defensas agónicas y sufridas de portero jugador, goles y paradas que celebrar y, seguramente, cosas menos agradables, pero, sobre todo, le queda soñar con un equipo que batalla, que se vacía en la pista, con el que vibran jornada tras jornada y que defiende su escudo por pabellones de todo el país . Por delante quedan 17, pero, sobre todo, queda la ilusión.