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La pionera de la Muixeranga

«Demostramos estar al mismo nivel que los hombres», asegura

Andrea Llobell

Con solo 33 años de edad, Andrea Llobell ha hecho historia. Cuenta con el honor de ser la primera mujer integrante de la Muixeranga d’Algemesí. Aunque es cierto que en la década de los años 50 y 60 existían niñas que intervenían en la Muixeranga de mano de su figura paterna, no figuraban en el censo y, al hacerse mayores, tenían la obligación de abandonar. «Realmente yo fui la primera niña inscrita en la Muixeranga. No pude entrar hasta los nueve años, cuando mi hermano mellizo lo hizo con solo cuatro», recuerda Andrea Llobell. «Yo entré en la muixeranga con la condición de abandonarla cuando fuera más mayor. Pero me pilló en medio del cambio de presidente allá por el 2.003 y entonces me quedé», indica.

Icono de la apertura

Llobell se convirtió, sin pretenderlo, en el símbolo de la tímida apertura de la Muixeranga d’Algemesí para aceptar mujeres en sus filas: «Yo fui como el ejemplo que se quiso dar de ‘tenemos una niña, somos abiertos’, pero en aquella época, y hablo de la Muixeranga de los años 90, era muy cerrada y se resistía a los cambios que vinieron con la Nova Muixeranga, que ya tenía a mujeres hechas y derechas en sus filas», comenta. «La de hoy, la que todos conocemos es moderna y abierta y nada tiene que ver con la de mi infancia», añade. Andrea recuerda cómo el cambio produjo un sinfín de cuchicheos entre las gentes de Algemesí, pues una parte de la sociedad más conservadora, no veía con buenos ojos a féminas en las torres humanas: «Recuerdo comentarios negativos y despectivos hacia las mujeres muixerangueras de la época», lamenta. Afortunadamente, en la actualidad, esos comentarios se han disipado en el tiempo y la figura de la mujer está más que normalizada y respetada en las fiestas: «A día de hoy las mujeres hemos demostrado que estamos al mismo nivel que los hombres, e incluso diría que los superamos en las muixerangas, pues pesamos menos y tenemos más equilibrio, con lo que podemos escalar más alturas», indica.

Educación feminista

Fue la única mujer durante años en la Muixeranga d’Algemesí, ella era ‘la xiqueta’ de todos: «En mi casa tuve una educación muy feminista e igualitaria y cuando entró mi hermano mellizo, yo no entendía que me dijeran que no podía hacer muixeranga como él por el simple hecho de ser chica. Mis padres pelearon muchísimo para que yo entrara. Y hoy, mi hija que tiene 16 meses, ya es muixeranguera. Tan fácil como ir y rellenar un papel. Me parece increíble cómo ha cambiado tanto todo en estos años», concluye.

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