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Casi 250 personas ayudan a la familia de Benifaió cuya cosecha se quedó en el árbol

Prevé que una nueva recogida el próximo fin de semana permita dar un nuevo dueño a la producción de otros dos campos pendientes de recolectar

Una de las jóvenes que recolectaron el sábado las naranjas de la familia de Benifaió. | GERMÁN CABALLERO

La familia de Benifaió cuya cosecha de naranjas se quedó en el árbol ha recibido ya la visita de 250 personas en el primer fin de semana en el que permitió a la gente recoger y llevarse las que quisieran. Se trata de una iniciativa que lanzaron a través de sus redes sociales con el objetivo de evitar que acabasen en el suelo.

Según explicó Sarah Soler, la producción de este campo, estimada en unos 20.000 kilos, no se había podido recoger este año ya que su comprador les dejó «tiradas» y sin la posibilidad de vender su producción de cítricos. En ese momento, ella y su madre pensaron en regalar todas las naranjas que seguían en los árboles, sin recoger, y así es como lanzaron esta campaña en redes sociales en la que ambas, «simplemente invitábamos a la gente a que pudieran llevarse nuestras naranjas para que las pudieran disfrutar en su casa y que no acabaran en el suelo».

La convocatoria tuvo una gran acogida en tal solo 24 horas, algo que no se esperaban cuando comenzaron a idear esta iniciativa. En este primer fin de semana de recogida han participado alrededor de 250 personas, a las que tuvieron que dividir por grupos y en turnos de una hora para evitar aglomeraciones. El martes reabrirán nuevamente el plazo para apuntarse a la recogida del próximo fin de semana. «Muchas familias han disfrutado con la experiencia de poder recoger ellos mismos el fruto y porque también les ha permitido mostrar a sus hijos de donde viene un fruto como la naranja», señaló Soler, quien precisó que solo les quedan dos campos que esperan recoger completamente el próximo fin de semana.

Precariedad del sector

En este sentido, esta joven agricultora confesó que su madre y ella no esperaban tantas muestras de apoyo y que gracias a que la gente se haya «volcado» con ellas, tanto recogiendo la frutas como aportando una ayuda económica, les ha permitido poder tener «cubierta» la temporada de este año. Aún así, recalcó que la precarización del sector agrícola es algo que se lleva arrastrando desde hace tiempo.

En su opinión, la actual situación del sector primario no es algo nuevo ni relacionado con los años de la pandemia, ya que ha recordado que su familia afrontaba con dudas cada temporada para saber si podrían llegar a cubrir los gastos mínimos del mantenimiento de su producción agrícola. «La falta de abastecimiento y la poca protección del sector primario lo que ha hecho es que se acentúen aún más estas circunstancias», comentó al respecto.

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