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Los barrios inundables de Alzira miran con recelo el nuevo canal

El ayuntamiento desestima la petición de vecinos de Les Basses y la Avinguda de la Ribera de suspender cautelarmente la obra hasta que se resuelva el estrechamiento del Barranc de la Casella

Obras de construcción del canal interceptor en una imagen tomada la semana pasada. | PERALES IBORRA

Las asociaciones de vecinos de Les Basses y la Avinguda de la Ribera miran con recelo la construcción del llamado canal interceptor, destinado a recoger los caudales de los barrancos de les Estreles, Fosc, Gràcia María y del Camí de l’Arena, que se han demostrado temibles durante los últimos episodios de fuertes lluvias torrenciales. Los residentes de esas barriadas, cuyo riesgo de inundación es alto a tenor de las envestidas registradas en la última década, lamentan que el ayuntamiento haya optado en esta nueva infraestructura por conducir el agua hacia un lugar, el barranco de la Casella, «donde es prácticamente imposible desaguarla» ante el estrangulamiento que ofrece el Pont de Xàtiva y el no menos embravecido Barranc de Barxeta antes de alcanzar el Xúquer.

Los integrantes de ambas asociaciones vecinales presentaron alegaciones contra el canal interceptor, aunque el gobierno municipal las ha desestimado con el aval de los técnicos municipales. Uno de los portavoces del colectivo vecinal, Voro Pérez, quiso intervenir durante el desarrollo del pleno municipal celebrado el pasado miércoles, aunque el presidente del consistorio, Diego Gómez, rechazó darle la palabra para que defendiera la suspensión cautelar del canal. «El alcalde ha silenciado a las víctimas», se quejaron ayer los representantes vecinales.

Andrés Viguín, presidente de la asociación Les Basses-Ribera defiende que la problemática actual de inundabilidad de Alzira solo podrá resolverse cuando el polémico Pont de Xàtiva se amplíe lo suficiente para permitir el paso de las escorrentías que recogen las cuencas de los barrancos de la Casella, l’Estret y Vilella. «Solo así dejará de retener los caudales, de elevar el nivel y de provocar inundaciones, y permitirá desaguar los colectores del alcantarillado urbano, los de la cuenca periurbana y el canal interceptor, evitando inundar los barrios», sostiene el líder vecinal.

Sin la ampliación del Barranc de la Casella, que desemboca en el Xúquer cerca del puente de la variante, «el problema persiste», clama también Voro Pérez. «En la situación actual, la segunda fase del canal lo único que conseguirá es cambiar la inundación de lugar: de L’Alquenència a Les Basses», augura.

El catedrático de ingeniería hidráulica Joan Marco y el profesor de hidrología Vicent Bellvert, a los que el Ayuntamiento de Alzira encargó la búsqueda de soluciones a las periódicas inundaciones que sufren diversos barrios, no censuraron la construcción del Canal de les Basses y tampoco la del canal interceptor, ahora bien alertaron de que no pueden funcionar correctamente si el Barranc de la Casella no desagua. «Tenemos una infraestructura bien calculada, bien ejecutada, que tiene su funcionalidad, pero que no está funcionando porque en el punto de vertido, el barranco de la Casella, no le permite que desagüe», dijo Bellvert. Marco también subrayó que la «sección crítica» es el Pont de Xàtiva.

Por ese motivo, las asociaciones vecinales han pedido, sin éxito, que el ayuntamiento suspenda cautelarmente la ampliación de la segunda fase del canal hasta que se reforme el estrechamente del Pont de Xàtiva «y se concentren todos el esfuerzos para resolver ese punto negro».

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