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La construcción como juego

Víctor Boscà en un momento del montaje de su escenario, detallando el trabajo y técnica empleados en el montaje de las piezas. | PERALES IBORRA

El alzireño Víctor Boscá adquirió fama hace unos meses en un concurso televisivo y ahora da a conocer sus habilidades en la construcción de montajes de Lego en una exposición que cuenta con el aval de la asociación Valencianos Aficionados a Bricks de Construcción -Valbrick’. Se trata de su primera muestra en la comarca que, como novedad, cuenta no con una sino con seis salas de exhibición diferentes.

Víctor, de 44 años, es un apasionado de Lego desde hace ocho. Es el autor de la muestra sobre temática ‘Star Wars’-otra de sus aficiones- que se muestra en la Casa de la Cultura. Las otras cinco pertenecen a otros miembros de la asociación que comparten su afición. «Despeja la mente en tu día a día, desconectas y te permite pensar, puesto que montar una pieza puede ser sencillo o no, depende de si estás inspirado », comenta. Su satisfacción va en aumento cuando, durante la colocación de sus piezas, se le acercan vecinos que le felicitan por su triunfo en el programa de televisión y por su ‘arte’: «Ya no somos ‘frikis’ que juegan con juguetes, la gente nos va viendo de otra manera», manifiesta complacido.

Su set representa un ‘planeta’ de la saga de películas ‘La guerra de las galaxias’, aunque se ha permitido un par de licencias: una réplica de un conocido restaurante de comida rápida y un bar con la imagen del robot de una serie animada futurista. Seguidamente muestra una plaza de considerables dimensiones: «Esta me costó solo una semana», comenta. En esta ocasión, y preguntado por la posibilidad de añadir movimiento a su muestra, tal y como demostró de manera espectacular en televisión, Boscà indica: «Esta exposición es estática, porque añadirle movimiento dificultaría mucho las cosas», explica, agregando al respecto que no es ingeniero: «La ingeniería la aprendes con los Legos, porque los dispositivos que le dan movimiento a las piezas deben estar programados, para que se abran, cierren, suban o bajen, si funcionan con pilas o con electricidad. Es algo complicado para una exposición como esta, que no incluye todas las piezas que tengo porque no me caben», concluye Boscà mientras sigue concienzudamente conectando piezas que forman parte de la exposición.

Fue el ayuntamiento quien le propuso la posibilidad de montar la muestra: «Nosotros encantados. Además, en la asociación debemos realizar al menos tres exposiciones al año para seguir siendo reconocidos por la marca», indica Boscá a Levante-EMVmientras ultima los detalles de su composición. «No cobramos por exponer. Lo que nos paga el ayuntamiento son los talleres infantiles. Con ese dinero obtenemos financiación para materiales de exposición, como mesas o metacrilatos», indica. Las pantallas de metacrilato protegen las exposiciones de pequeños accidentes, suciedad y también de manos ‘indiscretas’: «En una ocasión, al recoger nos faltaban piezas. Algunas cuestan mucho dinero y, aunque la tónica es no exponerlas dado su valor, alguna vez asumes el riesgo que conlleva», agrega.

La multiexposición estará abierta en el MUMA, el Museu Faller, el EtnoMuma, la Casa de la Cultura, el Círculo Alzireño-La Gallera y la Biblioteca Municipal- hasta el próximo 18 de marzo.

La empresa de juguetes danesa, reconocida mundialmente por sus bloques interconectables, obtiene su nombre de la frase del danés «leg godt» que significa «juega bien». Justo este año se cumple el 90 aniversario de la fundación del grupo Lego, en 1932. Desde entonces, miles de generaciones han jugado con estos célebres bloques, que hoy son objeto de culto y mueven millones de euros en todo el mundo. La juguetera, consciente de su éxito, no deja de poner en el mercado nuevos sets para los fans. Uno de los últimos en salir es una réplica, a pequeña escala, del ‘Titanic’ que tiene un precio que asciende a los seiscientos euros: «Esos no son para niños. Nosotros, los fans pedimos que no saquen más sets como este, tan caros. ¡Nos encantan, pero no podemos comprarlos todos porque si no nos arruinamos!», comenta Boscà entre risas.

Una de las principales normas de la asociación es el reto de no ‘hacer trampas’ en los montajes: «Absolutamente todo lo que se monte tiene que ser construido en piezas originales de Lego. Pueden ser modernas o antiguas. Pero no vale hacer piezas con una impresora 3D», advierte. Y añaden un ‘plus’ de dificultad aquellas piezas que son muy difíciles de encontrar: «Había pieza una para montar una torre en un color determinado que la encontramos por 44 euros, cuando la misma en otro color cuesta diez céntimos. Y no vale ponerla de otro color o pintarla. O pones la original, o estrújate el cerebro para montar la torre sin esa pieza», añade. Víctor sigue con el montaje de su escenario y muestra algunas de sus espectaculares composiciones, como réplicas en Lego de naves espaciales de la saga ‘Star Wars’ perfectamente ensambladas.

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