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Una mujer de 88 años está amenazada de desahucio en Turís por avalar a su hija

La PAH alega que la dación en pago de la primera vivienda cubría toda la deuda y que no debía haberse hipotecado la casa de la octogeneria

Una mujer de 88 años está amenazada de deshaucio en Turís por avalar a su hija

La vecina de Turís Dolores Guillén, de 88 años, se enfrenta a una amenaza de desahucio de su vivienda por una deuda no saldada por su hija, a la que avaló ante una entidad bancaria que ahora reclama a la octogenaria 52.000 euros después de que su hija no pudiera mantener los los pagos y perdiera su casa embargada. Dolores recibe a diario llamadas de gestores para que cumpla con el desembolso que le exige el banco, mientras ve cada vez más cerca la orden de desahucio, según ha denunciado la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), que ha mostrado todo su apoyo hacia las afectadas y les brinda ayuda reclamando sus derechos frente al banco.

Mónica, la hija de Dolores, compró su vivienda en el año 2006, junto a la que era su pareja por aquel entonces. En el momento en que estos se separaron, el que había sido su compañero sentimental se desentendió de las obligaciones hipotecarias, que pasaron a ser asumidas por Mónica hasta que se quedó desempleada y no pudo seguir haciendo frente a las mismas.

En 2011 se formalizó una dación en pago con extinción total de la deuda de su vivienda, según detalla un portavoz de la PAH, con la confirmación por parte del banco de que la casa sería embargada por 108.000€ y la deuda quedaría saldada. No obstante, según las mismas fuentes, el mismo día que se formalizó este acuerdo se procedió a la firma de un nuevo préstamo hipotecario sobre la vivienda de Dolores, que era la avalista de la primera operación. Madre e hija fueron pagando poco a poco las mensualidades del nuevo crédito hasta el 4 de julio de 2013. En esta fecha se vieron obligadas a formalizar una novación dada la precariedad de su situación, ya que Mónica subsistía con trabajos precarios de manera esporádica y Dolores cobraba una pensión de 777€ que la utilizaba para mantenerse a sí misma y también para ayudar a su hija.

Según una portavoz de la PAH, «el valor de tasación a precio de subasta de la vivienda de Mónica era de 241.025€ que cubría la totalidad de la deuda y por lo tanto no debería haberse hipotecado la casa de Dolores». Esta plataforma defiende que nunca podrán adjudicarse el bien que le reclaman a Dolores, pues al fallecer su marido la vivienda en disputa tiene varios propietarios por lo que «simplemente podrán poner una nota de embargo sobre la misma», según el escrito que envió la PAH a la entidad bancaria.

La plataforma también alega que no es la primera vez que se exime de una deuda a una persona y que en anteriores casos lo han llegado a conseguir. «Cuando desde la plataforma contactamos con el banco nos dicen que nos acojamos al real decreto de reestructurar la deuda, pero defendemos que esto no tiene ningún sentido», sostiene la PAH.

A las puertas de sus 90 años, Dolores no puede dormir por las noches por la inseguridad que se le ha creado este procedimiento cuyo final es un en la mayoría de los casos el desahucio. Incluso ha tenido que ser derivada a un especialistay actualmente sigue un tratamiento médico con ansiolíticos.

«Es totalmente inhumano tratar así a una persona en la recta final de su vida», señalan. La PAH solicita la condonación total de la deuda hipotecariapor empatía social que se ha aplicado en casos como el de Dolores. Se pretende acercar posturas con la entidad bancaria para que ofrezca soluciones factibles en el ámbito jurídico y social. «Dolores necesita vivir tranquila sus últimos días sin temor a ser desahuciada, pues a su edad es difícil hacerle comprender que eso no va a pasar», transmite la PAH en el mensaje enviado al banco.

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