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Las salas de celebraciones vuelven a llenarse con banquetes "en diferido"

Los precios aumentan por la subida de las materias primas y la energía

Fausto Clemente, gerente del acreditado Grupo Rex. | LEVANTE-EMV

Las salas de eventos han sufrido estragos durante dos largos años por las restricciones impuestas para detener el avance de la pandemia. El negocio se frenó en seco. Se suspendieron las celebraciones y las escasas bodas y conmemoraciones que, paulatinamente, se fueron autorizando exigían estrictos controles de aforo que anulaban la rentabilidad. El escenario, hoy, ya es distinto. Se han ido restableciendo las fechas de las bodas, aniversarios, conmemoraciones o comuniones aplazadas desde 2020 y el sector vuelve a tomar aliento. El ímpetu con el que se retoman este tipo de eventos muestra las ganas que se tenían de volver a montar los banquetes que tanto añoraban los ciudadanos.

Alzira acoge una de las empresas más relevantes del sector, el grupo Rex, que gestiona varias salas donde la actividad vuelve a ser vertiginosa. «Ahora estamos celebrando las bodas de 2022 junto a las de 2020», explica el gerente, Fausto Clemente. Durante dos años, los eventos no han parado de aplazarse en múltiples ocasiones, hasta cancelarse muchos de ellos. «A algunas bodas llegaron a asistir 50 personas de las 200 que estaban invitadas», precisa Clemente. Hoy, a la avalancha de las bodas que se realizan cada fin de semana, se unen las comuniones, que han vuelto a sus fechas habituales.

Las salas de celebraciones vuelven a llenarse con banquetes «en diferido» |

Según Clemente, «todo ha empezado a mejorar hace aproximadamente mes y medio, justo cuando se suprimieron las restricciones, aunque en Fallas ya se notaba un aumento de reservas». Con la eliminación de las mascarillas en interiores y el aforo libre, en las salas se ha vuelto a observar un cambio muy significativo en la actitud tanto de los clientes que contratan los servicios como los propios asistentes. Cada vez se va aumentando la cifra de personas que asisten a los banquetes sin la sensación de miedo que experimentaban en los meses de enero y febrero. 

Pero todo no son alegrías. Uno de los problemas que se ha añadido a la difícil situación económica que ha sufrido la hostelería es el encarecimiento de las materias primas, la luz y el combustible. «Muchos de nuestros productos llegan en furgonetas y con el aumento del precio de la gasolina, también sube el importe del artículo», detalla Clemente. Otra de las consecuencias es el elevado precio de algunos alimentos muy utilizados en los banquetes, como el marisco. La luz ha sido otro de los quebraderos de cabeza que ha elevado el coste final de las celebraciones, debido a las grandes dimensiones de las estancias que albergan los banquetes y la cantidad de energía que se necesita para climatizarlas e iluminarlas.

«Estamos contentos de poder tener un año sin pérdidas, después de un periodo catastrófico a nivel económico», admite Fausto Clemente. Normalmente, el Grupo Rex disponía de seis meses anuales de alta actividad asegurada, que coincidían con las mensualidades en que suelen concentrarse las grandes celebraciones familiares. En cambio, ahora solo se pueden garantizar cuatro meses capaces de aportar beneficios, aunque sin llegar a las cifras pre-pandémicas. Y no las tienen todas consigo. Los empresarios siguen temerosos: «Esperamos que la situación no empeore y podamos mantenernos sin restricciones».

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