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Denunciado por desatender durante 9 meses a sus dos hijos

Lo considera un claro caso de abandono de familia

Dependencias del juzgado de Carlet, donde se tramita la denuncia. | VICENT M. PASTOR

Hace nueve meses que Bea (nombre ficticio utilizado por este periódico para proteger el anonimato de la víctima) denunció al que era su marido por malos tratos tras cesar la convivencia conyugal antes del verano. La justicia obligó al hombre a abonar 150 euros por cada uno de sus dos hijos en concepto de manutención, algo que no ha sucedido. Ella acude ahora de nuevo a la Justicia para que los menores reciban la atención paternal que les corresponde, aunque se ha encontrado con una lentitud administrativa que le desespera.

Bea dejó, junto a sus hijos, el hogar con compartía con su marido en l’Alcúdia a finales de junio del pasado año. Se fue de forma precipitada y, en sus propias palabras, buscó «refugio» en la casa de su madre. Atrás quedaron, incluso, pertenencias personales de ella y los niños, que ha reclamado en diversas ocasiones al progenitor, aunque sin éxito.

Tras armarse de valor, denunció ante la Guardia Civil los malos tratos psicológicos que había recibido por parte de su marido «durante años». Vejaciones, menosprecios de todo tipo y hasta amenazas de muerte. «Estás loca», «eres una torpe» o «si te vas con otro, te mato» son solo algunas de las frases que, según relata Bea, le dedicaba el padre de sus hijos, con el que compartía más de una década de relación. En algunas ocasiones, los menores presenciaban la horrible escena. Ella asegura, además, que con ánimo de atemorizarla, el padre llegó a decirle a los pequeños «que iba a quemar el piso donde estaban viviendo».

El Juzgado de Primera Instancia Nº 3 de Carlet decretó, en febrero, que la guarda y custodia sobre los menores recaería en la madre, sin que se estableciese un régimen de visitas en beneficio del padre. Este, sin embargo, debería abonar una pensión alimenticia de 150 euros al mes por cada uno de los niños. Algo que debería tener efectos retroactivos a fecha de interposición de la demanda. Es decir, desde septiembre.

El auto se dictó el 12 de febrero de este año, hace más de tres meses. Bea, a día de hoy, no ha recibido ni un solo euro del padre de los niños, por lo que ha acudido de nuevo a la Justicia ante lo que considera una «absoluta desatención y el olvido de los menores». A principios de abril, presentó una nueva denuncia al entender, según su defensa jurídica, que se cometía un delito tipificado como abandono de familia. De igual modo, se requirió a la Justicia que se pronunciase por lo que se considera la apropiación indebida de los enseres personales que jamás recuperaron tras huir del hogar conyugal. Un mes después, la madre y su abogado acudieron al juzgado para conocer el motivo por el que, transcurrido dicho tiempo, todavía no habían recibido notificación alguna.

El lento ritmo judicial

«Se nos dijo que todavía estaba en la mesa de la jueza para resolver. Pedimos hablar con la letrada de la Administración de Justicia y nos lo confirmó. Insistimos en la urgencia del asunto y nos prometió que hablaría con la jueza y nos avisaría», explica el abogado de Bea a este periódico. Todavía no saben nada del asunto. «Solo pedimos el trámite de admisión, algo que cuesta aproximadamente cinco minutos, porque el modelo de resolución está en un programa informático y basta con añadir el nombre de la denunciante y sus datos», añade a continuación.

«La necesidad y urgencia de dar trámite a esta denuncia es obvia, pues de que el padre cumpla con esa obligación depende el que unos menores no queden por completo olvidados. Solo el coraje y el amor de su madre, así como de su abuela materna permiten que tengan un techo, comida para sobrevivir, gastos escolares o ropa», concluye.

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