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Ford da otro impulso a Almussafes

La adjudicación de los coches eléctricos asegura a la población otras dos décadas de bienestar y desarrollo

Ford da otro impulso a Almussafes

La factoría Ford ha permitido a Almussafes disfrutar de un nivel de servicios públicos muy superior al de las poblaciones de su tamaño. Los impuestos y las subvenciones aportadas por la multinacional han reducido el precio que el vecindario paga por el agua, la recogida de basura, el cine o las entradas para los espectáculos teatrales, musicales o de danza. Almussafes fue el primer pueblo de España que sufragó en su totalidad los libros de texto de los alumnos de infantil y primaria. Empezó a hacerlo a principios de los 80 y en la actualidad subvenciona todas las etapas educativas, desde la guardería y hasta la universidad

El ayuntamiento ofrece una amplia oferta de cursos y talleres socioculturales que cuestan solo diez euros de matrícula. La mayoría de tareas del centro de formación de adultos son financiadas íntegramente por el consistorio. Y a ello se añade un variado programa de cursos y talleres deportivos con amplios descuentos. Numerosas actividades anuales dirigidas al público infantil, adulto y de la tercera edad son totalmente gratuitas. Y todo se engorda: la Semana de la Juventud, la del Libro, la del Deporte se convierten en Almussafes en meses (Mes Joven, Mes del Deporte, etcétera).

Desde hace más de dos décadas, Almussafes ha asumido muchos servicios que no le corresponden por no superar los 10.000 habitantes, pero que no duda en prestar para facilitar el bienestar y la calidad de vida de la población. La presencia de la Ford, por tanto, ha supuesto muchas ventajas, sobre todo de cara a las arcas municipales: el 40% de lo que se recauda viene de la factoría, a lo que hay que sumar los ingresos propiciados por las empresas proveedoras instaladas en el polígono Rey Juan Carlos I.

Almussafes y Ford son dos palabras que ya ha unido la geografía mental de esas tierras. Una no existe sin la otra. El municipio vive al ritmo de la fábrica. Llegaron los coches y la vida de esa población de la Ribera Baixa cambió por completo. En 48 años se ha triplicado el censo y durante muchos años la cifra de paro se ha situado en el 1,8 por ciento, incluso por debajo, practicamente nula. En la actualidad la crisis la ha elevado al 10 % pero la adjudicación de los coches eléctricos anunciada esta misma semana ha devuelto la ilusión a la comarca.

Desde su inauguración en el año 1976, la factoría Ford de Almussafes ha ido evolucionando hasta convertirse en la mayor fábrica de la multinacional si tenemos en cuenta su extensión: 2.700.000 metros cuadrados de superficie. Es como una pequeña ciudad con escuela universitaria, polideportivo para los empleados y hasta una laguna y un entorno natural que acoge aves protegidas.

Ford ocupó 636 huertos con una extensión total de 270 hectáreas. La noticia la dió Henry Ford y supuso una auténtica revolución tanto para la empresa como para el municipio. El 1 de marzo de 1976 se fabricó el primer motor en Almussafes y el 18 de octubre del mismo año salió de sus líneas de producción el primer vehículo, un Ford Fiesta. La elección de Almussafes no fue casual: una zona estratégica cercana a la autopista y al puerto y con una población agraria numerosa,con bajos salarios y deseosa de dar el salto a la industria.

La llegada de Ford cambió la fisonomia de la villa en múltiples aspectos. Casi de inmediato, se disparó la apertura de nuevos comercios, sucursales bancarias, bares… La economía comenzó a crecer sin freno. Almussafes había sido históricamente un pueblo pequeño que, hasta la década de los 70, mantenía tasas de crecimiento medio en torno al 7%.

Crecimiento imparable

El gran cambio de tendencia lo marca Ford. Tras su apertura se pasa a porcentajes de crecimiento del 33% (1970-1981), 20,2% (1981-1990) y del 18% (1990-2002). El resultado fue radical. Mientras que entre 1900 y 1970 la población creció en 1.457 personas, en sólo 32 años (desde 1970 a 2002) el número de habitantes se incrementó en 3.660. Es decir, el censo se duplicó en sólo tres décadas, pasando de 3.742 (1970) a 7.409 (2002) y de ahí a 8.300 en 2008.

Las razones hay que buscarlas en el incremento de la natalitad de los años 70, pero sobre todo en la emigración procedente de otras comarcas valencianas y comunidades autónomas. Antes de inaugurarse la fábrica de automoción, Almussafes era un pueblo pequeño volcado en la agricultura. El arado romano todavía estaba vigente en esas tierras llenas de naranjos, cebollas y tomates, entre otros productos hortofrutícolas que luego ocupó el gran complejo industrial.

Almussafes ha cambiado mucho desde los años 50 hasta hoy. El término municipal consta de 10.903.323 metros cuadrados. El núcleo urbano ocupa una superficie de 666.415 m2, mientras que el área Industrial incluye un total de 3.437.118 m2, distribuidos entre la factoria de Ford (2.044.934 m2), el Polígono Nord (219.621 m2) y el Polígono Juan Carlos I (1.172.563 m2), que incluye también equipamientos, áreas de servicios y amplias zonas verdes.

En materia industrial, la zona del Polígono Juan Carlos I cuenta con una amplia dotación de servicios: aparcamientos, zona deportiva, gasolinera, lavadores de coches y camiones, ecoparque para residuos industriales, área de descanso, hoteles y servicios de restauración. La ampliación del 2003 permitió incorporar 430.828 m2 de suelo de aprovechamiento industrial y de servicios, 161.379 m2 de zonas verdes, 12.514 m2 de equipamientos, 23.819 de reserva viaria, logística y de ferrocarril, y 138.276 m2 de viales.

Engordar las arcas públicas

La factoría supone el 7% de la cuota del producto interior bruto (PIB) valenciano y Almussafes es el pueblo con la renta per cápita más elevada de la Comunitat. La influencia de la empresa en el presupuesto municipal aún es más significativo. En 1973 las cuentas municipales apenas alcanzaban los cinco millones de pesetas. En 1977, un año después de inaugurarse la Ford,el presupuesto pasó a ser de 47 millones y el de hoy equivaldría a 115 millones.

Un presupuesto engordado y más servicios que nadie

Los impuestos que pagan los vecinos son menores y hay más subvenciones que en ninguna otra parte

J.GiMeno. almussafes

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