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Todo queda en casa en las Fallas de Carcaixent

Cristina Rubio volverá a ejercer 15 años después como fallera mayor tras el ofrecimiento por sorpresa de su marido en calidad de presidente de la JLF

Cristina Rubio, emocionada, entre el concejal de Fallas, el alcalde y el presidente de la JLF. | PASCUAL FANDOS

Cristina Rubio Castilla se convirtió en el año 2008 en la primera mujer casada y con hijos que era elegida fallera mayor de Carcaixent y el martes volvió a hacer historia al ser la primera mujer que repite como fallera mayor de la ciudad -sin contar mandatos prorrogados por inundaciones o pandemias- desde que se instaurara el cargo hace aproximadamente sesenta años y porque a sus 48 años será la fallera de más edad que asume la representación de las fallas de la ciudad. Lo hará además al lado de su marido, José Vicente Gascó, que como presidente de la Junta Local Fallera fue el encargado de hacerle el martes la pregunta breve pero directa -¿quieres ser la fallera mayor de Carcaixent?- en un acto celebrado en el salón de plenos del ayuntamiento al que llegó engañada. Cristina entró en el ayuntamiento como vicepresidenta de protocolo de la JLF y salió como fallera mayor de la ciudad.

El acto fue emotivo. Cristina acudió al ayuntamiento para presenciar el acto de la «demanà» de la fallera mayor junto a una amplia representación de las fallas de la ciudad, siguiendo el sistema de elección que rige en Carcaixent en el que se busca dar una sorpresa a la escogida. Asegura que no sabía quién era la elegida y se sentó entre el público en el banco de la segunda fila.

José Vicente Gascó no se entretuvo en disquisiciones y tras unas palabras de agradecimiento por el apoyo recibido -se ha reenganchado como presidente de la JLF de forma extraordinaria ante el vacío de poder generado tras acabar su mandato- y por la asistencia esa tarde acudió a buscarla y situarla entre las autoridades locales para formularle la pregunta de rigor. Cristina rompió a llorar. Apenas pudo contestar aunque nadie dudó de que la respuesta era afirmativa. «Solo pido poder pasar unas fallas inolvidables», fue el primer deseo que expresó, que como explicó más tarde tenía una fuerte carga personal, ya que confía en tener a su lado todo el ejercicio a su padre, presente en el acto y delicado de salud.

Existe un precedente cercano en el que un presidente de la Junta Local de Carcaixent y una fallera mayor que son pareja comparten el ejecicio como máximos representantes de las Fallas. Se produjo en el ejercicio 2009/2010, con Miguel Benavent y Susana Piera-Gil.

«Cese fulminante en la JLF»

Cristina Rubio pertenece actualmente a la falla Bressol de la Taronja y formaba parte de la directiva de la JLF. «La he cesado fulminantemente como vicepresidenta», bromeó José Vicente Gascó, quien señaló que había resultado «difícil» mantener el secreto de su elección. El concejal de Cultura y Fallas, Pasqual Pastor «Boqueta», destacó que se trata de una persona «con mucha experiencia» en materia de protocolo fallero «que sabe lo que hay que hacer en cada momento», mientras que la vicealcaldesa, Sara Diert, se mostró convencida de que su elección es una garantía y que también Cristina «va a disfrutar mucho porque estas cosas pasan muy pocas veces en la vida».

El alcalde de Carcaixent, Paco Salom, también aludió a la experiencia de Cristina Rubio en el mundo de las fallas y señaló que «ha sido una buena elección».

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