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El deporte digital también enseña

El centro ribereño triunfa en un certamen nacional con dos títulos y atrae nuevos estudiantes ávidos de aprender y competir

El equipo vencedor en la categoría de League of Legends. | LEVANTE-EMV

No siempre es fácil, como docente, convertir el material de estudio en un atractivo para el estudiante. Abraham Madrid puede presumir de ello tras apuntar a sus alumnos del Sant Vicent Ferrer a un torneo nacional de deportes electrónicos.

Los estudiantes que ganaron el torneo de Brawl Stars. | LEVANTE-EMV

La idea, sin embargo, surgió de una casualidad. «Yo llegué a Algemesí hace tres años. Me percaté de que los alumnos hablaban de juegos como el League of Legends y, no recuerdo ni cómo fue, vi que se organizaba este torneo. Se lo comenté a mis alumnos y me comprometí a apuntarlos, pero llegó la pandemia y todo se fastidió. Así que este año lo retomamos. Ellos crearon los equipos y se organizaban a nivel interno, mientras yo era su acompañante y hacía las veces de psicólogo», relata.

Antes de alcanzar la gran final estatal, los dos equipos superaron nueve torneos previos en los que, según el resultado, los participantes obtenían una serie de puntos. Desde mayo, los 32 mejores de cada disciplina han competido en formato suizo y solo cuatro de cada disciplina optaron al título en el evento celebrado en Madrid.

«En este tiempo me he dado cuenta de que esto les ha motivado, tenían más ganas de venir a clase. Desde luego, ahora que sé cómo funciona esto, solo puedo decir que es algo muy positivo, que no interfiere en el desarrollo académico normal; más bien lo contrario, es un refuerzo», sentencia el docente.

Los videjuegos todavía deben soportar el estigma negativo que le atribuye una parte de la sociedad, alentada por algunos medios de comunicación demasiado desfasados, a pesar de que forman parte del imaginario colectivo desde hace más de medio siglo. La situación, incluso, se complica más si a ello se le añade un factor competitivo, que ha evolucionado a lo que hoy en día se conocen como deportes electrónicos. Si de por sí solo ya resultaba algo problemático, lo de considerarlo un deporte termina de desarbolar los esquemas mentales menos maleables. Afortunadamente, hay quien es capaz de sacar provecho de este ecosistema que se ha generado y utilizarlo como una potente herramienta pedagógica. El instituto Sant Vicent Ferrer de Algemesí es el ejemplo perfecto.

El centro ribereño se proclamó vencedor hace una semana del torneo nacional Junior Esports, un proyecto educativo en el que participan miles de estudiantes de todo el país, en dos de sus categorías: League of Legends y Brawl Stars. Se trata de dos videojuegos en línea que congregan a millones de personas de todo el planeta frente a sus pantallas, de ordenador y teléfono móvil respectivamente, cada día. Además de ofrecer a los jóvenes una oportunidad para demostrar su talento, esta competición ha superado todas las expectativas del Sant Vicent Ferrer. Lo que para algunas personas es una pérdida de tiempo, para otras es la oportunidad de transmitir conceptos que sirven tanto a nivel formativo como para desarrollar el crecimiento personal.

«Hay muchos valores que este torneo ha ofrecido a los alumnos que ni yo mismo me esperaba», reconoce a Levante-EMV Abraham Madrid, profesor de Informática del centro y responsable de su participación en la mencionada competición nacional. «Por un lado, mejora la convivencia en el aula. Los chavales hablan entre ellos sobre su pasión por estos juegos, estrategias a seguir para ganar... En líneas generales, mejora comunicación y la relación entre ellos crece. También con su profesor. Me ha sorprendido ver cómo algunos alumnos me confiaban algunos de sus problemas personales que nada tienen que ver con el aula. Y eso es algo muy importante cuando hablamos de ciclos de Formación Profesional, en los que uno llega a un nuevo pueblo, muchas veces cohibido, y tiene dificultades para integrarse», añade.

Y no termina ahí la cosa. «Es cierto que los videojuegos pueden tener un claro componente negativo. Algunos son muy adictivos, están hechos para serlo, pero si sabemos dónde poner los límites, son una herramienta capaz de fomentar la gestión en equipo. También ayudan a gestionar los egos y a trabajar de forma coordinada. Es de justicia reconocer el gran trabajo que han hecho este año, porque no todo el mundo tiene la habilidad para competir como lo han hecho», sostiene el profesor del instituto ribereño.

Un hábito que hace más atractivo el aprendizaje

«Jugar no interfiere en el desarrollo académico normal; más bien lo contrario, es un refuerzo»

R.S. Alzira

Pequeñas dosis de fama mientras crece la demanda

Los estudiantes del Sant Vicent Ferrer han comprobado que el éxito tiene también sus consecuencias. La victoria ha tenido tal repercusión que algún que otro alumno ya se ha dejado fotografiar ante la petición de sus compañeros. Los trofeos, claro, también serán durante un tiempo el objetivo de las cámaras. El impacto es tal que se baraja la posibiliad de incorporar a otras clases al proyecto. No en balde, la demanda ha crecido. «Ya hay chavales que quieren apuntarse aquí solo para poder participar en otra edición», indica el profesor Abraham Madrid.

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