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La Politécnica ve inaplazables los arrecifes para salvar las playas

El catedrático de la universidad valenciana José Sierra sostiene que los trasvases de arena son solo parches y que hay que abordar el problema de raíz para evitar la fuerte acción de las mareas

Estampa que dejó un temporal en la playa de El Perelló, en una imagen de archivo. | MIGUEL ÁNGEL MONTESINOS

Las playas de la Ribera ya no aceptan más parches, requieren una solución definitiva por parte del Gobierno para frenar la regresión. Los expertos alertan de que una actuación tardía podría suponer alcanzar un punto de no retorno, en el que el problema fuera irreversible. Se suman a los consistorios, como sucedía hace unos días en una jornada técnica realizada en El Perelló, en la reclamación para la inmediata instalación de arrecifes artificiales, una medida que ya ha dado buenos resultados en diversos rincones del planeta.

«Aunque no podemos cuantificarlo en valores o porcentajes, es un modelo que se replica cada vez más, lo que evidencia que funciona. En la Malvarrosa, por ejemplo, se hizo una prueba y no se han detectado problemas de regresión», explica a Levante-EMV José Sierra, catedrático de Costas de la Universitat Politècnica de València.

Siempre que se produce un episodio climatológico adverso son varias las playas de la comarca que prácticamente desaparecen del mapa. La solución que se aplica habitualmente supone solo un parche. «Cuando esto pasa, cogemos arena de otro lado y la echamos donde el mar se la ha engullido. Eso puede valer para salvar una campaña turística en un momento punto, pero los trasvases no frenan las corrientes, por lo que no se ataja el problema en su raíz», defiende Sierra. Además, incide en que la problemática se agrava al encontrar diversos factores que provocan la erosión del litoral: «La emergencia climática también perjudica a la costa en este aspecto. Tenemos demasiados frentes abiertos», comenta sobre los cada vez más recurrentes episodios de temporales que azotan con fuerza las zonas zonas del litoral hasta dejarlas irreconocibles.

La apuesta de Sierra, y de diversos expertos en la materia, pasa por la instalación de arrecifes artificiales, que se ubicarían a unos doscientos metros de la costa. «Se ha comprobado que reducen la fuerza del oleaje, por lo que el transporte de residuos también disminuye», apunta el catedrático. Al mismo tiempo, sostiene que se debe actuar con premura en las zonas donde se observan los problemas más graves, es el caso del norte de El Perelló o el sur de Cullera. «Se trata de intervenciones costosas, por ello hay que priorizar. Una vez se pone solución a este problema, se observa el comportamiento de las corrientes marinas. Si se observa que la regresión se traslada a otro punto, este sería el siguiente a intervenir», añade. De ese modo, se generaría un escudo protector frente a la costa compuesto de pequeños arrecifes artificiales.

Múltiples beneficios

Para Sierra, no hay tiempo que perder y demorar la aplicación de una solución puede tener consecuencias irreparables. «Si no resolvemos ahora el problema, este no parará de crecer. La recuperación será cada vez más complicada. El Gobierno tiene que ponerse ya manos a la obra porque puede llegar un momento en el que los daños sean irreversibles», alerta.

El catedrático de la UPV sostiene, asimismo, que los arrecifes artificiales cumplen con diversas funciones, además de ayudar a regenerar y proteger el territorio y destaja sus múltiples ventajas: «Hablamos de una actuación multipropósito, pues se recupera la playa, pero también su ecosistema, ya que genera nuevos hábitats para especies subacuáticas. Esto, a su vez, supone un atractivo para el turismo y, más importante, aporta su granito de arena contra el cambio climático al absorber mayor CO2. Tiene todos los ingredientes para ser una buena solución», concluye.

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