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Guías turísticos de ir por casa

Los huéspedes contactan con los residentes a través de las redes sociales y las plataformas digitales

Jorge Delio, vecino de Cullera, en uno de sus viajes a Donosti. | LEVANTE-EMV

Dicen que viajar es añadir vida a la vida. Seguramente no existe sensación más agradable que buscar el alojamiento perfecto, investigar qué monumentos son los más característicos en la ciudad o deleitarse con la gastronomía típica del lugar. ¿Y si a todo ello se añade un guía particular que muestra al visitante las zonas más autóctonas desde otro punto de vista diferente al turístico? Parece ser que la cosa mejora.

Guías turísticos de ir por casa | LEVANTE-EMV

Algunos jóvenes de la Ribera se han convertido en guías privados de muchos viajeros que acuden a sus municipios. Además, les ofrecen comida y alojamiento durante su estancia. Este fenómeno, conocido como «couchsurfing», se ha extendido durante los últimos años a través de las redes sociales y plataformas y se ha convertido en un nuevo modelo de viaje que cada vez cuenta con más adeptos.

Guías turísticos de ir por casa | LEVANTE-EMV

Jorge Delio, vecino de Cullera, es uno de ellos. Se define como un apasionado de la música, los viajes y la lectura. Por su vivienda han pasado más de 30 personas durante estos años.

Reconoce que es una manera distinta de viajar, «alejada de los miedos sociales y los estereotipos», ya que el único contacto con el huésped se produce a través de la pantalla. «Durante el alojamiento, les enseño los barrios más desconocidos de Cullera y la vida autóctona más allá de los lugares turísticos como puede ser el Paseo Marítimo», indica Delio, quien añade que «la gente que veranea no conoce algunos rincones que son muy bonitos». Durante el alojamiento, también organizan cenas temáticas o se relacionan con sus amigos. Este vecino de Cullera habla francés, inglés y portugués. «Esta también es una manera de aprender idiomas y conocer culturas», reivindica.

La estancia suele durar entre uno y cuatro días, aunque el contacto se mantiene en el tiempo. «Me sigo relacionando con algunos de ellos y, cuando me desplazo a un lugar cercano a su residencia, me suelen acoger», explica.

Jordi N. N. también vive en Cullera y decidió sumarse a esta aventura. «La gente es muy respetuosa y siempre tiene detalles con los anfitriones como ofrecerte algún regalo o prepararte algún plato típico de su país», reconoce.

En su caso, también se interesa por los gustos de los viajeros para mostrarles el municipio desde otra perspectiva. «Si les gusta la naturaleza, organizo alguna escapada por la Murta o la cueva de la Galera, y, si les apasiona el mar, les muestro la Albufera o paseamos por la playa», indica.

Kim Möller y Aylin Özsüyek, una pareja alemana, también conocieron algunos municipios de la Ribera a través de esta iniciativa. Se hospedaron en Cullera entre el 18 de febrero y el 8 de marzo de 2022. Reconocen que fue una experiencia increíble, de la cual guardan muy buenos recuerdos, ya que pudieron disfrutar del mar y de la montaña. «Visitamos Favara y Alzira y nos relacionamos con otros viajeros de Ucrania, Lituania o Alemania», afirman.

Durante su visita, aprovecharon para conocer la gastronomía local y los productos característicos de la zona. «Nos sorprendió que las naranjas se cultiven con tanta abundancia porque había kilos de fruta en los árboles, lo cual es un suministro interminable de zumo para los residentes», añaden sorprendidos.

Todos ellos invitan a la sociedad a sumarse a esta experiencia innovadora y enriquecedora. «Cada residente aporta su propia historia y se construye un relato apasionante», concluyen.

turismo de intercambio. 1 El alemán Kim Möller, junto a sus perros, en la casa de acogida en Cullera el pasado mes de marzo F

2 Kim Möller y su pareja Aylin Özsüyek, provenientes de Alemania, disfrutan del buen tiempo y pasean a sus mascotas por la playa del municipio durante su viaje F

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