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"Un reventón térmico elevó los paramotores de 200 metros a más de mil y provocó la caída mortal"

El piloto fallecido al precipitarse entre Carcaixent y la Pobla tras verse arrastrado por el viento no pudo activar el paracaídas, que salvó al compañero que salió despedido hacia Alzira y fue rescatado en la CV-50

Un paramotor bordea la costa en una imagen de archivo. | VALENCIA CLUB PARAMOTOR

«El paramotor es una forma de volar segura, llevamos más de veinte años volando y no nos había pasado nunca lo que ocurrió el sábado. Fue un reventón térmico imprevisible y bestial que nos cogió en el aire y elevó a los compañeros de 200 metros a más de mil en un caos ingobernable en el que no se puede hacer nada, se pierde el control». Así explicaba ayer Enric Boscà, presidente del Valencia Club Paramotor, el accidente que el sábado se cobró la vida de uno de sus miembros que se vio en el interior de esta «burbuja térmica» que acabó provocando que se precipitara en la zona del Huerto Lechón, en Carcaixent. Al parecer, el piloto no pudo activar el paracaídas de emergencia, una medida de seguridad que sí salvó al compañero de expedición que salió despedido en otra dirección y fue rescatado con una lesión en el pie junto a la CV-50, en el término municipal de Alzira. «Es como si a un montañero le coge una avalancha. ¿Quién lo puede prever? Nadie», incidió Boscà.

Cinco aficionados del club habían salido al amanecer desde un campo de Guadassuar. Uno de ellos se quedó por el entorno del punto de despegue y cuando vio que cambiaban las condiciones de viento aterrizó. Los otros cuatro iniciaron una ruta en dirección a Xàtiva hasta que uno de ellos se separó con la intención de saludar a unos conocidos a su paso por Carcaixent con la perspectiva de reintegrarse más tarde al grupo. Boscà comentó que el reventón térmico les cogió a todos, aunque dos de ellos lograron tomar tierra «con muchos problemas donde pudieron». Peor suerte corrieron los dos pilotos accidentados y, en paticular, el que se precipitó en una zona rural entre los términos de Carcaixent y la Pobla Llarga. El fallecido es un aficionado de Xirivella mientras que el piloto que resultó herido es vecino de Carcaixent.

El presidente del club de paramotor, que tuvo su origen en Carlet, asegura que los aficionados siempre actúan con precaución y salen de madrugada, que es cuando menos riesgos se cogen, comenta, y tras comprobar todas las previsiones del tiempo «que eran buenas». Se da la circunstancia de que apenas unas horas antes se había producido el reventón cálido en Cullera que provocó la caída de una parte del escenario del Medusa y del arco de entrada, con el balance de un muerto y varias decenas de heridos. Boscà considera que, probablemente, la noticia de lo sucedido no había trascendido cuando los aficionados al paramotor iniciaron su ruta.

«Me podía haber pasado a mi»

En su caso, asegura que había hablado con los compañeros el día anterior. «Yo podía haber ido tranquilamente y me hubiera pasado lo mismo, estaba todo tranquilo pero hay veces que es imprevisible», incidió Enric Boscà, mientras señalaba que reventones térmicos «hay continuamente, incluso en invierno» y en ocasiones han cogido a aficionados al paramotor en pleno vuelo. «Reventones siempre hemos tenido, pero otras veces se ha podido controlar, aunque no eran como el del sábado que fue bestial, exagerado y no se podía haber previsto de ninguna forma. Es como una burbuja térmica supercaliente que no se ve y que tira hacia arriba, el aire caliente desplaza al frío y va hacia arriba, depende de dónde te coja te baja o te sube, pero si estás en el aire vas con ella. El problema es cuando no puedes controlar dónde vas a parar y no puedes tirar del paracaídas de emergencia», relató este aficionado de Castelló de Rugat.

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