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Alerta tras el último ahogado: "El río no es una piscina, es peligroso"

La comunidad señala como causa un corte de digestión

La Platja de l’Esgoletja, la playa fluvial de Sumacàrcer, en una imagen de archivo. | PERALES IBORRA

La historia se repite, si no todos los veranos, con cierta frecuencia. Un visitante se lanza al Xúquer para refrescarse en el entorno de las zonas recreativas de Antella o Sumacàrcer y muere ahogado. El último caso se dio el domingo cuando un hondureño de 39 años que se había desplazado desde València junto a una treintena de fieles de la Iglesia Nuevo pacto con Dios para celebrar el bautismo de tres seguidores perecía en el río. Fuentes de esta comunidad señalaron ayer que, en base a las indicaciones de la médico del SAMU que intentó reanimar a la víctima, un corte de digestión pudo provocar una indisposición y que el cuerpo del hombre, originario de Tegucigalpa, fuera arrastrado hasta el remolino que se forma ante la Platja de l’Esgoletja.

El alcalde de Sumacàrcer, David Pons, ha recordado que el río «es una zona de baño peligrosa, no es una piscina, y hay que apelar a la conciencia y a la responsabilidad de cada uno; si una persona no sabe nadar no se tira», señaló a modo de ejemplo, mientras indicaba que las circunstancias de cada caso son diferentes y resulta imposible establecer un patrón. «Nosotros señalizamos para que la gente no se confíe, avisamos del riesgo, pero cada caso se ha producido de una manera». Con todo, una mirada a la hemeroteca revela como aspecto significativo que la gran mayoría de fallecidos en los últimos años tanto en l’Assut de Antella como en la Platja de l’Esgoletja son latinoamericanos, un colectivo que especialmente en verano suele llenar estos parajes. Al menos cinco personas han fallecido desde 2015 -la lista es mayor si se amplía el período de análisis-, de las que tres eran de origen colombiano y una hondureño. En el caso del fallecido en agosto de 2021 no trascendió su identidad, aunque sí la causa, un corte de digestión, la misma que habría provocado que el varón fallecido el pasado domingo quedara insconsciente en el agua y fuera arrastrado hasta el remolino que se forma junto a la Platja de l’Esgoletja cuando bajaba por el río.

Fuentes de los fieles de la Iglesia Nuevo pacto con Dios que acompañaban al grupo que se desplazó en autobús hasta Sumacàrcer para la celebración indicaron que el fallecido no sólo sabía nadar sino que también conocía el paraje ya que unas semanas antes había estado en él. También explicaron que, finalizada la celebración religiosa, el grupo se dispersó por la zona y que, en su caso, había comido antes de que falleciera ahogado.

La entrada progresiva en el agua es uno de los consejos que en años anteriores han reiterado las autoridades para evitar el contrastre con el agua fría, especialmente si se acaba de comer. Por otra parte, David Pons señaló que ni en este caso ni en el del verano pasado, el remolino que se forma ante la playa fluvial ha tenido «nada que ver». «El remolino existe y a todo el mundo le debe haber pasado, el río se te traga y el río te saca, pero hay que tener paciencia y el que se asusta lo puede pasar mal, la gente tiene que saber donde se tira y tiene que estar en condiciones», comentó el alcalde, quien indicó que si bien el ayuntamiento cuenta con vigilantes en el paraje «no están preparados para hacer salvamentos».

El ayuntamiento aplicará nuevas medidas de control para evitar la masificación y la suciedad

El alcalde de Sumacàrcer confirmó que las conductas incívicas de personas que o bien abandonan basura o incumplen las normas, que provocaron que a principios del verano el ayuntamiento se llegara a plantear el cierre del paraje, se siguen produciendo en la Platja de l’Escoletja y anunció que el gobierno municipal «ha decidido acabar el año como se pueda» e implantar nuevas medidas de control de cara al próximo año para evitar que estas situaciones se repitan. «Estamos pensando cómo lo podemos hacer, estudiaremos nuevas medidas que podrían ser un control horario de entrada y salida, un horario de apertura... no lo tenemos decidido», indicó David Pons. El ayuntamiento cuenta con vigilantes en esta área recreativa para controlar el aforo de vehículos, que se ha limitado para evitar la masificación, y llevar un control de acceso aunque los problemas derivados de las aglomeraciones y el incivisimo persisten.

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