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Alzira exige acabar la finca que alberga la charca de mosquitos

El ayuntamiento reclama al titular que cumpla con el deber de edificar tras doce largos años de problemas por la acumulación de agua en un inmueble de Tulell que se paralizó con la crisis de 2008

El inmueble inacabado en Tulell, repleto de agua, en una imagen del año pasado. Perales Iborra

El Ayuntamiento de Alzira se ha cansado de esperar la solución definitiva que reclamaba al propietario del inmueble inacabado en el sector Tulell que cada vez que llueve se llena de agua y se convierte en un foco insalubre que genera molestias a los vecinos y le ha exigido que cumpla con la obligación de edificar como forma solventar un problema que se arrastra desde hace más de doce años.

La empresa promotora de esta finca que recae en la calle Joanot Martorell, que proyectaba la construcción de 38 viviendas, obtuvo la preceptiva licencia de obras en mayo de 2007 aunque las obras se paralizaron como consecuencia de la crisis inmobiliaria cuando únicamente se había construido la cimentación y el sótano, gran parte del cual quedó a cielo abierto. Pronto empezaron los problemas ya que con las lluvias se llenaba de agua y, especialmente en verano, la proliferación de mosquitos ha provocado de forma reiterada las quejas de residentes. De hecho, el ayuntamiento ha incoado sucesivas órdenes de ejecución desde el año 2010 para que se procediera a la limpieza y desinfección de este inmueble inacabado y en algunas de ellas ha tenido que recurrir a la ejecución subsidiaria al ignorar el propietario estos requerimientos -otros sí los ha cumplido vaciando el agua embalsada-, según explicó ayer la concejal de Urbanismo, Sara Garés, que indicó que ya no se trata solo de un problema urbanístico, sino también sanitario, al que hay que dar una solución definitiva. “Es preciso que se solvente”, señaló, mientras recordaba que la ley urbanística impone al propietario la obligación de construir.

Evitar embalsamientos

En este largo proceso y antes de llegar a este ultimátum por parte del ayuntamiento, han sido también varios los requerimientos municipales que emplazaban al propietario a adoptar una solución definitiva que evitara estos embalsamientos de agua que, no obstante, se repiten año tras año.

El gobierno municipal ha optado finalmente por tramitar un expediente de declaración del incumplimiento del deber de edificar y para la inclusión del inmueble en el Registro Municipal de Solares y Edificios a Rehabilitar. Este procedimiento otorga al titular un plazo de dos meses para que se comprometa a solicitar de nuevo licencia, ya que la anterior se encuentra caducada desde 2018; manifieste su oposición y si las razones por las que no ha podido finalizar las obras no son imputables a la propiedad o su voluntad de adherirse al régimen concertado con una promotora que se puedan seleccionar en pública concurrencia en aplicación del régimen de ejecución forzosa.

El sector Tulell es la principal área de expansión urbana de Alzira, que se encuentra ya urbanizada, aunque su desarrollo tropezó con la crisis inmobiliaria de 2008 y, de hecho, fueron varias las promociones iniciadas por aquellos años que quedaron paralizadas mientras que otras promotoras que habían incluso solicitado licencia reclamaron con posterioridad la devolución del dinero y renunciaron a ejecutar los proyectos. El nivel de ocupación es ínfimo ya que apenas se construyeron algunos edificios en la zona más próxima a la plaza de la Generalitat, mientras que uno de los grandes bloques ubicado junto al bulevar central que se consiguió acabar a duras penas ha estado cerrado algunos años al no llegar a comercializarse las viviendas. Meses atrás hubo un nuevo intento de sacarlas al mercado. La ocupación de dotaciones públicas en Tulell, por contra, ha sido mayor con la construcción de la ciudad deportiva, el instituto de Secundaria o la sede de la Universitat Católica.

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