Mariano García Calatayud, el primer español apresado por las tropas rusas que invadieron Ucrania está vivo. Eso al menos sostiene un expresidiario con el que compartió celda en una cárcel situada en la península de Crimea, situada en la costa del Mar Negro y que permanece bajo el control soviético desde 2014. La familia de ese exfuncionario municipal de Carlet fue informada el sábado de ese testimonio y los amigos de «Mario», como se le conoce en tierras ucranianas, tratan desde entonces de presionar a las autoridades para incluirle en un próximo intercambio de prisioneros para ponerle en libertad.

El jubilado valenciano, de 74 años, fue apresado por militares rusos e introducido en un vehículo contra su voluntad cuando se manifestaba contra la ocupación el 19 de marzo en una plaza de Jersón y desde entonces nadie ha sabido dónde y cómo estaba. En 2014, tras separarse, dio un vuelco a su vida y se marchó a Ucrania, donde ejercía labores humanitarias, aunque su activismo social, y sobre todo algunas fotografías en las que aparecía empuñando algún arma, le colocaron en una situación muy comprometida cuando la milicia rusa tomó el control de esa ciudad situada en el sur de Ucrania.

Hay numerosos testimonios gráficos que atestiguan que durante siete años repartía ropa, alimentos y material escolar entre la población ucraniana más desfavorecida. Por esa razón se había convertido en una persona muy conocida y apreciada, pero sus aceradas críticas contra el imperialismo soviético, le pusieron en el foco de las tropas rusas. Sus amigos niegan que participara en las milicias y alegan que esa imagen fue «casual», pero medios prorusos le señalaron como combatiente.

A mediados de año, tras meses sin ninguna noticia fidedigna sobre su paradero, sus amigos llegaron a temer que formara parte del grupo de extranjeros condenados a muerte por luchar junto al bando ucraniano. Los éxitos de la contraofensiva lanzada por el ejército comandado por Zelensky han permitido la recuperación de tierras muy próximas a Jersón. Muchas más esperanzas ha alimentado el testimonio de un ciudadano ucraniano que aseguró el pasado sábado a Olena, la principal amiga de Mariano en aquellas tierras, que había convivido con él en una prisión de Crimea de la que acababa de salir gracias a un intercambio de prisioneros.

Francisco Santiesteban, uno de los principales amigos valencianos del jubilado, se puso en contacto ayer con la Delegación del Gobierno en la Comunitat Valenciana, para reclamarle ayuda y promover, con la ayuda de la Cruz Roja Internacional, iniciativas que permitan liberar también a Mariano García tras obtener la primera información fiable que permite suponer que sigue vivo.

Preparan una demanda judicial ante la UE

«Mario» fue conducido desde Jersón a Crimea tras ser detenido por militares soviéticos e introducido en un vehículo mientras participabahace siete meses en una protesta contra la ocupación rusa. Los amigos ucranianos y valencianos, el hijo y la hermana del jubilado, que residía en Benimodo, han promovido numerosas iniciativas para buscarle y reclamar su liberación. La última fue la preparación de una demanda ante los tribunales de Justicia de la Unión Europea. Para ello se le remitió hace apenas unos días documentación personal de Mariano García a un abogado para promoverla. El Ministerio de Asuntos Exteriores también fue alertado, pero la vía diplomática se ha mostrado inviable.