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Alzira cierra la mejor fiesta en 2 décadas de Moros y Cristianos

El festejo ha recuperado su esplendor tras la pandemia, el público responde y resurge el entusiasmo de las comparsas

Los desfiles son cada vez más espectaculares en Alzira y el público responde. | LEVANTE-EMV

Alzira vivió el sábado la mejor entrada de sus 22 años de historia. La filà Cavallers Conqueridors del Rei en Jaume organizó una Capitanía muy trabajada. Además, todas las filaes fueron muy compactas, especialmente las moras, dando lugar a pocos cortes, hecho que agradece el espectador. Las fiestas han recuperado su esplendor. El viernes, después de inaugurar el mercado medieval, tuvo lugar la Entrà falsa que contó con mucho público. A continuación, se representó por primera vez la conquista de Alzira en viernes y con dos escenas diferentes.

El bando moro abrió su entrada con la comparsa Alborxins, que lució unos espectaculares trajes villeneros. A continuación, la comparsa mora de la Vila optó por los trajes tribales. Cerraba el bando moro tras el ballet Azahar, las tres escuadras de Mercaders: Al Batu, Alfaiates y Al Jazirí junto a la filà invitada de Moros de Calbusa del Marítimo de València.

Una sección de los tambores de batalla precedía a las figuras de Na Violant d’Hongria y el rei en Jaume I. Les seguían las escuadras de las cortes falleras, controladas por sus máximas representantes, Claudia Dolz y Alba Carrió.

La Capitanía representaba la continuación de la conquista de las tierras valencianas por parte de Jaume I una vez conseguida Al Jazirat sin haber rendido batalla. El Conqueridor envió a uno de sus mejores jinetes hacia València con un único mensaje para el capitán de sus tropas indicándole que ya podía avanzar hacia el sur del reino. Con un estilo netamente alcoyano arrancó el primer bloque de avance con un grupo de guerreras acompañadas por los tambores de guerra. Le seguía el ser mitológico Tombatossals y las Guerreras de las Espadas.

Tras las puertas de la ciudad de Al Jazirat Suquar desfilaban los frailes del convento de Santa María de Montpellier. Sobre dos cabezas móviles de dragón hacía entrada el capitán cristiano. El bloque se cerró con las Sacerdotisas de la Luz. Luego vinieron los carros de armamento y más soldados con escudos. Cerró la comitiva de trescientas personas entre figurantes y músicos.

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