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Bernabéu alejó a Sanchis del ‘redonet’

El central blanco fue uno de los fundadores del popular restaurante Doménech de Alberic

Santiago Bernabéu, en Alberic, celebra el gol anotado por Manolo Sanchís (Dcha.) en el Mundial de Inglaterra. | ARCHIVO RICARD CERVELLÓ

Corren mediados de los años sesenta del siglo pasado y Manolo Sanchís Martínez enfila a toda velocidad la carretera de Madrid. A pesar de haber debutado con el Real Madrid quiere seguir cogestionando el restaurante que ha abierto en Alberic, su ciudad natal y el enclave donde siempre se siente en casa. Restaurante Sanchis-Doménech. Todavía sin tilde en el Sanchís, con un añadido lingüístico que llegará después por la influencia de cierto periodista madrileño. Manolo une la capital de España con la localidad ribereña, juega al fútbol en el primer equipo merengue y se enfunda el traje de empresario cuando regresa por la Ribera. Se crea allí, con el paso del tiempo, el famoso «redonet», un bocadillo de lomo que ha situado en el mapa el restaurante y también el municipio, con miles de visitantes cada año.

Sin embargo, un pequeño hándicap se sitúa en el camino. O no tan pequeño. O mejor dicho, o no tan intrascendente. Santiago Bernabéu tiene mucho poder. El presidente no propone, impone. No sugiere, dicta. Interpreta que los viajes acelerados de Manolo Sanchís hasta Alberic son un peligro para su salud personal… y futbolística. Y no puede permitirlo. No quiere que siga con el restaurante y el joven jugador se ve obligado a desprenderse de una de sus ilusiones. El fútbol le cierra alguna puerta, cierto, pero le abre otras miles.

Lo que puede parecer una simple anécdota une dos iconos de Alberic. Uno de sus vecinos más ilustres y el famoso bocadillo redondo. Una historia que su hijo, el también exfutbolista del Real Madrid Manolo Sanchís Hontiyuelo, todavía recuerda. «Montó el restaurante junto a Doménech, aunque tuvo que dejar aquel proyecto más pronto de lo que le habría gustado», rememora, para añadir a continuación: «Hubo un día en el que Bernabéu le preguntó por la inversión que había realizado y le dijo que tener un restaurante en Alberic y jugar en el Real Madrid eran dos cosas incompatibles».

«Hoy sería todo distinto»

Con el prisma actual resulta, incluso, chocante. Que los futbolistas creen sus negocios o realicen inversiones lejos del mundo del deporte para garantizarse un porvenir una vez su carrera haya concluido está a la orden del día. Pero hace sesenta años, la situación era muy diferente. De hecho, Sanchís hijo ve comprensible con lo ocurrido: «Hay que entender que las cosas han cambiado mucho en este tiempo. Hablamos de una época en la que los teléfonos no abundaban, las carreteras y los vehículos no eran tan seguros y el club estimó que existía un riesgo». «Mi padre, cuando tenía un día libre, cogía el coche y se iba a Alberic a hacer cosas en el restaurante… Hoy sería distinto. Uno puede coger una tablet y comprobar la facturación que le envían al instante o subirse a un AVE y en poco más de una hora cruzarse medio país», reflexiona.

Alberic perdió un empresario de la restauración, pero puede presumir de haber visto nacer a una estrella del fútbol de trayectoria impecable. Sanchís, nacido el 26 de marzo de 1938, se convirtió pronto en un referente de la historia del Real Madrid CF, con la consecución de una Copa de Europa, 4 Ligas y 1 Copa de España en su palmarés. Jugó más de 213 partidos oficiales con el conjunto merengue y fue 11 veces internacional con España. Marcó un gol. Fue el pionero de lo que hoy conocemos como un defensa con proyección ofensiva. A pesar de que en sus comienzos era un futbolista de ataque, en el conjunto blanco se adaptó perfectamente a las posiciones de retaguardia. Sus excepcionales dotes físicas, unidas a una buena técnica, hicieron de Sanchís un futbolista muy importante en el Madrid ‘yeyé’.

Fue por Alberic donde Manolo comenzó a formarse como jugador. Sus cualidades no pasaron desapercibidas y el Barcelona lo incorporó a su equipo juvenil. Terminó despuntando en el Real Valladolid, desde donde recaló al Real Madrid en 1964. Su carrera en el club estuvo jalonada de éxitos, con títulos de Liga, de Copa y, sobre todo, la Copa de Europa de 1966. La gesta en el estadio de Heysel en la final contra el Partizán (2-1) ha quedado grabada en la memoria de los madridistas. Tras abandonar el club madrileño defendió también al Córdoba Club de Fútbol durante dos temporadas, tras los cuales se retiró a la edad de 34 años (dieciocho de ellos como jugador profesional).

Hoy sigue en pie el Restaurante Doménech. Parte del legado de Sanchís. Se ha sumado el Campo de Fútbol Municipal, que ya recuerda que Manolo es originario de Alberic. Sus hijos visitan la localidad a menudo. Y saborean también el «redonet».

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