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"Alzira tiene un raro concepto sobre qué atenta contra la estética de la Vila"

Una vecina se lamenta por tener que deshacer una obra mientras la casa de al lado está en ruinas

A la derecha, la fachada reformada que se debe retirar. | LEVANTE-EMV

Luisa ahorró durante mucho tiempo para reformar la fachada de su vivienda, ubicada en la Vila de Alzira. Tras culminar la obra, deberá devolver la pared exterior a su estado anterior por orden del ayuntamiento, ya que esta se llevó a cabo sin tener en cuenta los criterios que fija el Plan Especial de Protección del Centro Histórico. Aunque más allá de perder el dinero invertido, lo que más le irrita es que la casa colindante está en ruina y le genera problemas de filtraciones desde hace años.

«El criterio del ayuntamiento es difícil de comprender», indica a Levante-EMV, para añadir acto seguido: «Yo rehabilito mi casa y tengo que quitar el azulejo que hemos puesto porque va contra la estética de la Vila. A mí no me parece que sea algo estrafalario, pero nos han dicho que eso no se puede quedar así. Por lo visto, la casa en ruinas que tengo al lado sí que es acorde a esos criterios estéticos. Además, ni siquiera pretendía que tuviera un efecto estético, buscaba tener una capa más en la fachada y ganar en protección térmica».

Según explica, el consistorio le dio un plazo aproximado de mes y medio para retirar los azulejos de la fachada, por lo que antes de que acabe el año deberá devolver la estética exterior a su estado anterior. El dinero invertido se va por el sumidero. «El obrero que nos hizo la reforma habló con el ayuntamiento y está intentando encontrar una solución que no implique quitarlo todo, pero algo me dice que contra esta decisión no podemos hacer nada», lamenta.

Años de problemas

Luisa ya se quejó al ayuntamiento hace tres años del mal estado que presentaba la casa con la que comparte pared. Su ruinoso estado no solo representaba un cúmulo de filtraciones y problemas de climatización, también era un foco de insalubridad. Esta vecina de la Vila reconoce que el consistorio se puso las pilas entonces, aunque no ha cumplido todas las promesas que le ha realizado.

«Es cierto que hace tres años limpiaron el solar, tapiaron la puerta para que la gente ya no tirase la basura y pusieron algo de aislamiento, pero no todo lo que nos dijeron», expone, y prosigue: «A día de hoy todavía estoy esperando. Y estamos en otoño, época de lluvias y en la que llega el frío, por lo que regresan los problemas de humedades regresarán. Sería todo un detalle que el ayuntamiento actuase con la misma rapidez que a ti te exige».

Una «pérdida enorme» que sirve como ejemplo

Luisa confía en que su caso sirva, al menos, para cambiar la forma en la que se tramitan los permisos. «Nuestro obrero relizó el trámite de forma telemática, como hace siempre, y no hubo ningún tipo de advertencia. Sería genial que cuando uno va a obrar en la Vila tuviese más accesible qué cosas se pueden hacer qué no. La mayoría de la gente somos personas humildes, a las que tirar varios miles de euros a la basura nos representa una pérdida enorme», concluye.

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