La UD Alzira ha de demostrar este mediodía que está en franca mejoría hacia la permanencia en la categoría. El rival es el Deportivo Aragón, el filial del Real Zaragoza, que actualmente ocupa la séptima plaza con 18 puntos, a cinco del play-off y otros tantos del descenso y cuatro más que el conjunto azulgrana. El cuadro maño se ha asentado en la zona media alta con cuatro victorias en los últimos cinco partidos. Este es el año de su retorno a categoría interautonómica desde que en 2018 bajó de 2ª B. Como a su primer equipo, le ha costado salir de la 3ª en la que ha jugado 13 de las últimas 17 temporadas. Hasta 2006 su hábitat era la categoría de bronce en la que se enfrentó al Alzira en la 86-87 con victoria ribereña por 0-1 con gol de Cazaurang.

El partido se disputa en un horario tan inusual porque antes juegan los juveniles del Zaragoza y Mallorca. El objetivo de los maños es la permanencia. Su técnico, Emilio Larraz, que dirigía al Sariñena cuando el Alzira se enfrentó a los oscenses en 2012, ha dotado al equipo de una solvencia defensiva inusual entre los filiales. No contará con el sancionado Vaquero y los lesionados Sola y Benedet. Su máximo artillero es Guillem Naranjo, autor de siete tantos.

En el conjunto azulgrana el último jugador que quedaba lesionado, Carlos Moreno, ya se ha introducido con el grupo aunque aún no es convocable. Marenyà ha estado dos entrenamientos ausente para prevenir una posible lesión y era duda al cierre de esta edición. El suecano Selfa contará con más minutos.

El árbitro será el catalán Marc Pujol Prat, recién ascendido a Segunda RFEF.