Una veintena falsos pingüinos han aparecido hoy muertos entre las playas de El Perelló y Les Palmeres. Parecen pingüinos, motivo por el que han despertado mucha expectación, pero en realidad se trata de ejemplares de alca torda, cuya presencia en la costa mediterránea puede considerarse excepcional. El hábitat natural de estas aves se encuentra mucho más al norte, en los acantilados atlánticos, pero cientos de estas aves han sido vistas en la costa catalana y valenciana muy debilitadas y con síntomas de desorientación.

Las primeras se localizaron hace un par de semanas en aguas próximas a la Gola del Perelló y se convirtieron en un atractivo para los amantes de la naturaleza y para aquellos que buscan imágenes extraordinarias. Sin embargo, en los últimos días no se encuentran más que cadáveres. La causa por la que perecen está siendo estudiada, pero los primeros datos no son concluyentes. En principio parece descartarse que sufran una enfermedad. parece más bien tratarse de debilidad extrema combinada con la desnutrición.

La primera de las alcas, muy parecidas a los frailecillos, fue descubierta por dos personas que se encontraban paseando por la playa de El Perelló. Al encontrarla muy debilitada decidieron trasladarla al centro de recuperación de aves del Saler, donde ya se tenía constancia de la sorprendente llegada de estos animales marinos.

En busca de explicaciones

La causa de la inesperada llegada de esos cientos de ejemplares no parece muy concluyente todavía. La hipótesis más extendida entre los especialistas es que podrían haberse desorientado y extraviado arrastradas por fuertes rachas de viento hasta que, exhaustas, han encontrado refugio en el litoral mediterráneo. Pero no es la única probabilidad barajada.

El responsable valenciano de SEO Birdlife, Mario Giménez, constató ayer que todas las alcas vistas en el Mediterráneo han «llegado en muy malas condiciones desde la zona antártica en la que ahora deberían estar» y confirmó que los expertos barajan dos alternativas: que la borrasca acompañada por fuertes vientos del sur las haya arrastrado o que la ausencia de comida en sus hábitats naturales las haya llevado a buscar nuevos territorios y que, tras el largo viaje, la ausencia de peces con los que alimentarse en nuestra costa las haya dejado al borde de la muerte.

Una de las alcas tordas vistas en El Perelló. | LEVANTE-EMV Joan R.Gimeno. El perelló

Solo exhaustas

Hasta ahora, las necropsias que se han realizado a los ejemplares muertos no confirman que estuvieran enfermas. Además de sufrir pérdida de masa muscular por el largo viaje que han realizado, la ausencia de alimentos en su inesperado destino las ha podido llevar a una situación límite.

Las alcas se parecen a los pingüinos de la Antártida pero no lo son. Son animales pequeños, del tamaño de una paloma, y siempre se encuentran en el medio marino. Es muy extraño encontrarlas en tierra. Solo suelen verse en la plataforma continental en los meses de la primavera para reproducirse en acantilados del Atlántico norte. En años o temporadas de mal tiempo bajan a las costas del mar Cantábrico. Es muy extraño verlas en el litoral mediterráneo.