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Las alcas mueren con una extrema debilidad tras un largo trayecto

Los expertos temen que la falta de alimento y la crudeza de los temporales las hayan dejado exhaustas

Una de las alcas vistas durante la semana pasada a escasos metros de la orilla en El Perelló | LEVANTE-EMV

Las alcas, aves muy parecidas a los pingüinos pero que nada tienen que ver con ellos, han llegado a la costa mediterránea muy debilitadas tras cubrir un largo trayecto. Han perdido masa muscular y han encontrado muchas dificultades para alimentarse. Cientos de ellas aparecen muertas en la costa desde hace unas semanas. En el litoral suecano ya se han retirado una larga veintena de cadáveres mientras los expertos tratan de buscar una explicación que justifique su presencia a escasos metros de la arena y que pueda aclarar las causas de esa elevada mortalidad.

La llegada de alcas al Mediterráneo no puede considerarse excepcional. Solían venir con frecuencia durante el invierno pero esa migración se detuvo hace unos años. Lo que no es tan habitual es verlas en las playas, como ocurre ahora, porque suelen hivernar varios kilómetros mar adentro. «La explicación más plausible es que en su migración han pillado temporales fuertes en el Atlántico», aventura Pep Arcos, experto en aves marinas de SEO/BirdLife. Su área de reproducción se extiende desde Terranova a Groelandia, Islandia, las islas Británicas y Bretaña francesa.

Es un ave pequeña que suele pesar medio kilo y tiene unas alas pequeñas, por lo que si el viaje de migración se ha complicado por las tormentas su gasto energético las ha debilitado mucho. «Parece que han llegado extenuadas, algunas incluso con la musculatura del pecho dañada, sin capacidad para asimilar el alimento, incapaces de recuperarse», sostiene Arcos.

Respecto a la elevada mortandad de esos falsos pingüinos en la costa mediterránea, el ortitólogo Sergio Arroyo se muestra prudente: «Son invernantes comunes en el Mediterráneo. Hasta hace unos años eran muy abundantes en La Marina o Guardamar del Segura. Llegaban independientemente de la climatología. Con mucha diferencia interanual. Había años con muchisimas y otros sin apenas avistamientos. Es muy difícil saber las causas que les han llevado a hacer este movimiento pero por el estado de desnutrición que parece que han llegado algunas de ellas podría deberse a falta de alimento en otras zonas de invernada del Atlántico. De todas formas es difícil saber las causas». Y solo como ejemplo explica que el año pasado se censaron 15.000 alcas en el Estrecho mientras entraban al Mediterráneo.

Hasta ahora, ninguna de las alcas muertas analizadas en Alicante por la Conselleria de Transición Ecológica han dado positivo en gripe aviar, enfermedad que sí ha diezmado poblaciones de otras aves marinas en el Atlántico norte, como los alcatraces.

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