El propietario del restaurante Ca Llorens ha denunciado ante la Guardia Civil al alcalde de Llombai, José Forés, y al teniente de alcalde, José Luis Climent, por un altercado que protagonizaron el jueves en su establecimiento durante el que, tras cruzar con él insultos y descalificaciones, llegaron a las manos cuando les emplazaba a abandonar el local. Pedro Juan Llorens expone en su denuncia haber sido víctima de malos tratos sin lesiones, mientras que su mujer recibió un mordisco en la mano -que Llorens atribuye al alcalde – cuando trataba de mediar en la trifulca, y del que fue atendida en el centro de salud de Catadau, que ha generado un parte de lesiones.

El incidente se produjo cuando José Forés y José Luis Climent, ambos del PP, se encontraban en una mesa del restaurante tomando un café poco antes de las 14 horas y se entabló una discusión entre el alcalde y el propietario, según el relato de la denuncia, “por rencillas anteriores”. Llorens expuso a la Guardia Civil que, en un momento dado, el alcalde se molestó por algún comentario que él había realizado y empezó a elevar el tono de voz profiriendo todo tipo de insultos - “hijo de puta”, “mentiroso de mierda”, “capullo”, “eres un mierda”...-, por lo que solicitó tanto a Forés como a su acompañante que abandonaran el local, una petición que desoyeron ya que, según recoge la denuncia, “Forés manifestaba que no le podía tirar de ningún lado debido a que él era el alcalde”.

La titular del restaurante señala que el concejal José Luis Climent también le agarró y empujó en varias ocasiones, además de proferir sucesivos insultos.

Grabado por las cámaras del restaurante

Las cámaras de local grabaron el incidente y en las imágenes, a las que ha tenido acceso Levante-EMV, se puede ver como Pepe Forés y Pedro Llorens gesticulan durante una discusión hasta que, en un momento dado, el alcalde se levanta de la mesa en la que estaba sentando y se va a buscar al propietario del bar, que se había apartado y que empieza a señalarle con el dedo la puerta para que se fuera. Ambos se encaran por primera vez y Forés empieza a empujar a Llorens hasta tres veces y cada vez un poco más fuerte, lo que provoca que el concejal Climent acuda a separarlos. La discusión, no obstante, continua y se produce un primer forcejeo que acaba con el alcalde en el suelo tras tropezar con unas botellas de leche.

El alcalde se levanta aparentemente tranquilo y observa por momentos como el propietario del bar empuja en varias ocasiones al concejal Climent hacia la puerta hasta que, en un momento dado, se vuelve a implicar para apartar por la fuerza a Llorens y en el rifirrafe pierde las gafas, lo que provoca una reacción más violenta contra el titular del bar, al que acaba derribando al suelo en una trifulca que ya implica al teniente de alcalde y al personal del bar y en la que supuestamente se produjo el mordisco que recibió la mujer de Llorens. Algunos testigos salieron en busca de ayuda para detener la gresca y al momento entró un policía local que acompañó a los ediles al exterior y trató de calmar los incidentes de una trifulca que se prolongó durante cinco minutos.

A diferencia de la versión de Pedro Llorens, que asegura que desde el primer momento los dos munícipes les estuvieron faltando al respeto y que explica las rencillas por las trabas que le ha puesto el ayuntamiento a su negocio, Forés asegura que fue el propietario del bar el que acudió “sin motivo aparente” a insultarles y que en un momento dado se encaró hacia él lo que provocó que se levantara.

El alcalde ha admitido en declaraciones a Levante-EMV que no reaccionó bien, pero ha defendido que no había agredido a nadie y que, por contra, él si había resultado golpeado. “Sé que, pegar, no pegué a nadie y a mi me pegaron, tengo el labio partido y una contusión en el codo”, ha señalado, mientras manifestaba su intención de interponer denuncia “por agresión a la autoridad pública” tras tener conocimiento de que él había sido denunciado.

“Me pilló muy nervioso y estresado por las fiestas de Sant Antoni y la organización del mercado de los Borja, en otra situación igual no hubiera reaccionado así. Tenía que haberme contenido y no haberle contestado, pido disculpas, no a él, sino a todo el pueblo de Llombai, pero somos personas nos ponemos nerviosos y a veces falta que digan algo para que saltes”, ha comentado, al tiempo que ha defendido frente a las críticas por las trabas al restaurante que “el ayuntamiento podía haber sido más contundente con este local, le hemos hecho cumplir la ley pero con bastante complacencia y estas son las gracias”.