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Los bomberos de Alzira llevan décadas a la espera de mudarse a una zona que no se inunde

Las obras carecen de fecha de inicio a pesar de que la Diputació de València y el ayuntamiento tenían prevista la apertura del parque este año

La urbanización de la parcela del Torretxó que requiere la corporación provincial sigue pendiente

Bomberos durante una actuación en Alzira, en una imagen de archivo.

Bomberos durante una actuación en Alzira, en una imagen de archivo. / Vicent M. Pastor

Rubén Sebastián

Rubén Sebastián

Alzira

El año 2023 está a punto de acabar y el que debía ser uno de los grandes proyectos para la ciudad de Alzira sigue pendiente de ejecución. Sobre estas fechas, estaba previsto que el nuevo parque de bomberos estuviera ya en funcionamiento. A día de hoy, ni siquiera se ha puesto el primer ladrillo. Tampoco aparece una fecha concreta en el calendario. Mientras, uno de los colectivos más importantes en la gestión de situaciones de emergencias espera durante décadas una mudanza que le permita abandonar una zona inundable y que se hace de esperar demasiado tiempo.

Las previsiones iniciales no se han cumplido. Es algo que salta a la vista. La Diputació de València anunció a finales de 2019 una inversión que rondaría los cuatro millones de euros en una parcela de unos 8.000 metros cuadrados cedida por el ayuntamiento, que debía ser el encargado de la urbanización. 

Conexión

La construcción del nuevo parque, en una loma del Torretxó, junto al nuevo retén de la Policía Local nunca se puso en marcha, a pesar de que ambas administraciones implicadas han insistido durante años en que el proyecto debía materializarse. Para la corporación provincial, representaba un hito relevante dentro de un ambicioso plan de renovación de instalaciones. Por su parte, el consistorio contemplaba la posibilidad de completar una gran área de coordinación de emergencias, ya que los planes urbanísticos contemplan la conexión de este espacio con el hospital. Las tres infraestructuras más importantes ante cualquier catástrofe, a un tiro de piedra. Además, el cuerpo de bomberos quedaría mejor integrado en el casco urbano, en una avenida que comunica dos importantes accesos de la ciudad. Otro aspecto positivo de este proyecto tenía que ver con una mejor integración de los barrios del Torretxó y l’Alquerieta en el entramado de la ciudad.

Sin embargo, al poco tiempo de presentarse el proyecto, irrumpió la pandemia. Y las administraciones públicas frenaron determinadas inversiones que, pese a ser importantes, no suponían una emergencia como si lo fue la situación de alerta sanitaria. Los esfuerzos se centraron tanto en este ámbito como en la protección del tejido económico y del mercado laboral.

Lentitud administrativa

Cuatro años después, el nuevo parque de bomberos, que debería estar ya en funcionamiento, todavía es un anhelo. La corporación provincial, aunque con los retrasos propios de la pandemia, inició los trámites administrativos pertinentes para realizar la licitación del proyecto y su futura construcción. Sin embargo, siempre ha supeditado la obra a la urbanización previa de los terrenos. Un proceso que el ayuntamiento no ha completado. De hecho, como ya ha informado Levante-EMV, el consistorio ha sido denunciado por la empresa que se presentó como aspirante a agente urbanizador al no haberse completado en tiempo y forma el procedimiento de contratación. Con todo, el gobierno municipal siempre ha defendido que la construcción del parque y la urbanización de la parcela podían avanzar en paralelo. 

El retraso deja a los bomberos a merced de las crecidas del Xúquer ante los episodios de lluvias extremas, siempre peligrosas en la Ribera y especialmente en Alzira. Y también la incógnita de saber si la inversión prevista en un primer momento, cercana a los cuatro millones de euros, será ahora suficiente para afrontar la obra en un contexto de alza de precios. 

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