El aparcamiento más grande de Alzira queda inservible antes de inaugurarse

El parking privado construido bajo el bulevar principal de la zona de expansión de Tulell agrava su deterioro ante la falta de uso y el recurrente vandalismo

También es un foco de insalubridad

El deterioro y el vandalismo se adueñan el aparcamiento de Tulell

Agustí Perales Iborra

Rubén Sebastián

Rubén Sebastián

Técnicamente, es un aparcamiento privado con una capacidad para alrededor de 1.600 vehículos, el más grande de Alzira. En la práctica, la diana perfecta para el vandalismo. El parking subterráneo que se construyó en la zona de expansión urbana de Tulell hace quince años se degrada a pasos agigantados ante la falta de uso y se ha convertido en un foco de insalubridad y un peligro. Ha quedado inservible antes incluso de que se pudiera abrir al público.

El barrio de Tulell estaba llamado a ser el referente urbano de una Alzira moderna cuando comenzó su desarrollo allá por el año 2005. Se proyectaron alrededor de 7.000 viviendas, aunque solo se construyeron unas doscientas. También un aparcamiento subterráneo justo debajo del principal bulevar. Casi novecientos metros de longitud con capacidad para unos 1.600 vehículos, dividido en dos partes, una con 450 plazas y otra con 1.141, pero solo el extremo más próximo a la plaza de la Generalitat, donde se encuentran los únicos bloques de viviendas ocupados en Tulell, se utiliza.

Durante el día, la calle principal, denominada oficialmente Gran Via de la Comunitat Valenciana, ejerce la función de la gigantesca infraestructura en desuso del subsuelo, ya que en ella aparcan numerosos vehículos. Una escuela, un instituto y un campus universitario le aportan calidez. Sin embargo, el atardecer lo cambio todo. Los gamberros han encontrado en su ubicación periférica y la escasa vida nocturna un ecosistema idóneo para agravar el estado de deterioro del parking.

Una de las casetas de acceso al parking, rodeada de destrozos.

Una de las casetas de acceso al parking, rodeada de destrozos. / Agustí Perales Iborra

Entre grafitis y basura

Los accesos al aparcamiento desde la calzada se han convertido en un importante foco de vandalismo durante los últimos años. Tanto las casetas que sirven de entrada como los bancos para sentarse instalados en la zona son un lienzo sobre el que han proliferado todo tipo grafitis, en su mayoría garabatos de nulo valor artístico. Pero no es este aspecto el más preocupante. Aunque la lista resulta interminable si se analiza al detalle. 

Las palmeras crecen desde el interior del aparcamiento.

Las palmeras crecen desde el interior del aparcamiento. / Agustí Perales Iborra

Junto a las casetas de entrada al aparcamiento, ya se observan no pocos focos de problemas. El más vistoso, unas palmeras que pueden inducir a error al menos avispado. No, no son jardineras. Crecen desde el interior y emergen al exterior a través de las claraboyas que debían aportar iluminación natural al parking. Los cristales, obviamente, están rotos. No han caído al interior porque una rejilla lo ha evitado. Un elemento que adquiere una mayor relevancia, ya que evitaría (a priori) que cualquier incauto se precipitase al vacío. Una eventualidad que podría suceder, puesto que las barandillas que rodeaban las casetas han sido destrozadas. También reposan sobra las rejillas, de hecho. Al fondo, puede vislumbrarse agua verdosa sobre la que flota basura.

A ello hay que añadir la suciedad que allí se acumula. Abunda en el interior de algunas de las casetas, donde se puede encontrar también numerosas prendas de ropa y restos de comida que evidencian su uso como cobijo por parte de personas sin hogar.