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El tratamiento aéreo y el fuerte calor frenan a la mosca negra en la Ribera

Las cálidas temperaturas obligaron a adelantar la fumigación del Xúquer, pero durante el verano reducen la actividad de los insectos adultos

El tratamiento aéreo sobre el Xúquer se adelantó este verano.

El tratamiento aéreo sobre el Xúquer se adelantó este verano. / Agustí Perales Iborra

Rubén Sebastián

Rubén Sebastián

Alzira

La mosca negra representa, junto al mosquito tigre, una de las plagas de especies invasoras más molestas durante los meses de verano. La Ribera vive, sin embargo, un periodo más calmado que en años anteriores gracias al avance del tratamiento aéreo y del excesivo calor, que frenan su actividad.

El Consorci de la Ribera y la empresa encargada del control de estas plagas, Lokímica, vigilan y realizan tratamientos durante todo el año en casi setenta focos ubicados en ríos y acequias. Este verano, se ha encontrado actividad de simúlidos en veintiséis de ellos, según detalla el biólogo y responsable técnico de la empresa Jesús López.

El año 2024 destaca por sus temperaturas cálidas, por encima de los registros habituales en prácticamente cada mes que pasa. Esta circunstancia obligó a intensificar los tratamientos tanto en mayo como en junio y a adelantar el tratamiento aéreo sobre el río hasta el dos de julio. Este se centró en diecisiete puntos, uno más que en 2023.

Larvicida

La fumigación del Xúquer desde el helicóptero resulta esencial en la labor de control de plagas, según detalla el experto, porque la mosca negra es un insecto con una gran movilidad. Un simple foco que no reciba el biocida resulta suficiente para que varios pueblos se vean afectados por el insecto. No obstante, la mayoría de los tratamientos se realizan a nivel terrestre. El helicóptero permite actuar en aquellas zonas del río de difícil acceso. «En todos los casos se trata de tratamientos larvicidas en los que se emplea un biocida con ‘Bacillus thuringiensis’, específico para control de larvas de simúlidos y mosquitos y que no provoca ningún daño en el río», especifica.

La temprana activación de la mosca negra tras su periodo de latencia se tradujo en cuatro avisos por picadura, cuando en el verano pasado, por estas fechas, tan solo se habían emitido dos. «Tras el tratamiento aéreo no se han recibido avisos por picaduras de mosca negra. Además del tratamiento, hay que tener en cuenta que las temperaturas tan elevadas que estamos sufriendo hacen que los adultos reduzcan mucho su actividad», señala López.

Vuelo de un helicóptero sobre el río.

Vuelo de un helicóptero sobre el río. / Agustí Perales Iborra

La mosca negra habita, principalmente, en el río, pues le gustan las corrientes de agua que limpian y oxigenan la vegetación que utilizan las larvas para vivir. Un episodio de fuertes precipitaciones que provocase una importante crecida del caudal contribuiría también a frenar su actividad, al arrastrar consigo las plantas acuáticas y las crías. Aunque, por el momento, escasean.

El mosquito tigre coge impulso

Sucede lo contrario con la otra de las plagas más molestas de esta época. Los expertos prevén que se produzca un repunte en la actividad del mosquito tigre en la Ribera entre finales de mes y principios de septiembre debido a las lluvias registradas hace unos días. Aunque los registros pluviométricos fueron más bien escasos, resultaron suficientes para generar encharcamientos de agua en los que este insecto realiza la puesta de huevos. El pico llegará tras un verano de escasa incidencia, en el que se han producido menos avisos por picadura que en el año anterior. 

Sin embargo, buena parte de los potenciales focos de proliferación se localizan en entornos privados, «entre el 75 y el 80 %, aproximadamente», lo que dificulta las labores de control de la plaga. «La colaboración ciudadana resulta indispensable», recalca el biólogo. 

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