Comercio y hostelería "explotan" en Alzira contra el "rey del simpa"
La Policía Local ha intervenido en más de una veintena de ocasiones en bares y supermercados
Las pocas denuncias dificultan una acción judicial firme

Óscar García

El comercio y la hostelería de Alzira ya no lo soportan más. Se han hartado de ver cómo un individuo se va de los establecimientos sin pagar de forma sistemática. A veces lo hace en un bar. Otras, en un supermercado. En ocasiones, va solo, aunque no reprime sus instintos si se encuentra acompañado. La Policía Local insiste en la necesidad de denunciar todas y cada una de sus fechorías para lograr que la Justicia actúe ante el aluvión de delitos.
Solo este año, la Policía Local ha realizado una veintena de intervenciones relacionadas con este alzireño, en cuyo expediente figuran numerosos antecedentes. Aunque el número de delitos cometidos, todos ellos menores, seguramente sea superior.
Su forma de actuar apenas varía. Ya sea solo o en compañía, se aprovecha de los descuidos en supermercados para robar «pocos productos, pequeños y caros, que luego se venden para convertirlo en consumo», detallan fuentes policiales a Levante-EMV. En el caso de los bares, consume lo que le apetece y, luego, emprende su huida. Y no duda a la hora de pedir los bocadillos más caros o acompañar el café con una copa de licor.
En el momento en el que es consciente de que su presencia no es grata, cambia de establecimiento. Evita regresar a un mismo negocio hostelero, aunque si observa que el turno de camareros ha cambiado intenta realizar un nuevo ‘simpa’.
Temor entre los hosteleros
Los negocios han agotado su paciencia. También se apodera de algunos el temor. En el mejor de los casos, no cobran por los servicios y bienes concedidos. Aunque la posibilidad de encararse con una persona y hacer frente a una situación impredecible, posiblemente violenta, no es plato de buen gusto. Especialmente, cuando el coste económico es reducido. Con todo, las autoridades insisten en la necesidad de dar la voz de alarma ante el menor indicio de que se puede cometer un hurto o cualquier otra actividad ilícita.
«Uno de los problemas que evita que este tipo de comportamientos reciba el castigo que se merece es que no todo el mundo presenta una denuncia. A veces resulta farragoso, pero es la única forma conseguirlo. Además, en la actualidad, los mismos agentes que acuden a un servicio facilitan este trámite en el mismo lugar en el que se ha cometido el delito», apunta al respecto la concejala de Seguridad, Gemma Alós.
Alós y varios representantes del sector empresarial se reunieron en la tarde del martes para abordar esta problemática. El mensaje trasladado a los comerciantes y hosteleros es, precisamente, el de que toda denuncia es importante para que puedan producirse juicios rápidos que, al acumularse, den pie a una pena mayor. «Si algunos negocios se plantean cobrar por adelantado es una opción, pero llamar a la policía y denunciar es la clave. Aunque ellos vean que el individuo se marcha sin ser arrestado, esos trámites hacen su camino judicial. Muchas denuncias individuales se traducen en un beneficio colectivo», concluye.
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