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La diáspora diaria para entrenar tras 5 años sin pabellón en Alzira

Las familias reclaman soluciones a los reiterados retrasos de las obras del Fontana Mogort

El pabellón Fontana Mogort lleva más de cinco años cerrado.

El pabellón Fontana Mogort lleva más de cinco años cerrado. / Rubén Sebastián

Rubén Sebastián

Rubén Sebastián

Alzira

La eternización de un problema que debía ser temporal genera un gran hartazgo entre numerosas familias de Alzira. El conflicto se deriva del cierre del pabellón Fontana Mogort, cuyas puertas no se han vuelto a abrir desde que se precintó por los daños detectados en la cubierta en abril de 2019. Las obras de reforma se eternizan y se han encarecido durante el largo proceso. Mientras, los padres y madres deben soportar una temporada más de horarios que dificultan la conciliación familiar y el descanso de los niños y niñas que practican deportes ‘indoor’ y sesiones repartidas entre varios municipios.

Precisamente, un grupo de familias se reunía esta tarde con el concejal de Deportes, Vicent de la Concepción, y el de Urbanismo, Andrés Gomis, para abordar una situación que no soportan más. Sobre todo, porque tienen la sensación de que las promesas nunca se cumplen. «Llevamos ya tres temporadas en las que se nos dice que el año que viene estará listo y no ha sido así», comentó a Levante-EMV uno de los padres que ejerce de portavoz. 

La reforma del pabellón ha sufrido numerosos retrasos y algunos familiares, con hijos e hijas que practican disciplinas como fútbol sala, balonmano, baloncesto o judo, ironizan desde hace tiempo con que las obras aspiran a superar en duración a las de la Sagrada Familia. 

«Cuando se cerró la instalación, el ayuntamiento nos trasladó el problema a las familias y a los clubes. Fuimos los que tuvimos que buscar alternativas en patios de colegios o en otros pueblos. Nunca se nos ha informado con claridad y cuando las obras acaben Alzira seguirá teniendo un déficit de infraestructuras deportivas. Tras cinco años así, hemos tenido ya demasiada paciencia», indicaba el portavoz del movimiento crítico, que planeaba concentrarse frente al ayuntamiento durante la próxima sesión del pleno municipal para manifestar su malestar.

Inversiones previstas

Según ha podido saber este periódico, algunos clubes se han visto obligados a rechazar algunas de las solicitudes de inscripción que llegaban a sus oficinas ante la imposibilidad de poder ubicar a los niños y niñas «en un contexto tan precario». Ciertas entidades, incluso, lamentan que algunos equipos tendrán una plantilla más amplia de lo recomendable para garantizar una correcta atención y desarrollo de la actividad deportiva.

«Es admirable cómo los padres, las madres u otros familiares, pero sobre todo los jóvenes, soportan esto. Algunos, entrenan a horas intempestivas o la intemperie. Hay persona que, con tres hijos, tiene que hacer piruetas para poder llevar a cada uno a una punta de la ciudad o a otros pueblos. Por suerte, entre ellos se ayudan, pero lo que debía ser un arreglo temporal dura ya demasiado», sentencia.

El gobierno municipal estima que en meses podrán completarse las obras pendientes en el pabellón, en el que ya se han sustituido cubiertas y pistas. Además, confía en que la futura construcción de dos pistas semicubiertas en Tulell facilitará el día a día de los clubes deportivos de la ciudad. «Mientras, hemos hecho todo lo que estaba en nuestra mano, como ceder todas las horas del resto de instalaciones a los clubes o facilitar acuerdos con otros ayuntamientos», señaló de la Concepción. 

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