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El concejal de Agricultura culpa a la A-7 de agravar la inundación en campos de Alzira

El teniente de alcalde pide revisar el diseño de la autopista

Montalvá visita unas partidas rurales anegadas por el agua.

Montalvá visita unas partidas rurales anegadas por el agua. / Levante-EMV

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Alzira

El segundo teniente de alcalde de Alzira y concejal de Agricultura y Servicios para la Ciudad, Enrique Montalvá, ha señalado a la autopista AP-7 como uno de los principales factores que han empeorado las "graves inundaciones" que han afectado a los campos alzireños durante la reciente DANA. Montalvá ha explicado que la construcción de la autopista transversalmente al río Júcar, que recibe los caudales del Magro, Verde, el Barxeta y flujos de barrancos como el de la Murta, ha afectado de forma negativa al drenaje natural de las aguas en el área.

Según el concejal, la zona de la Garrofera ha sido una de las más afectadas, con vías rurales como los caminos del Mojón de Antella, Pocico Escribá, Padre José, Casa del Pou, Casa Soriano y Camino Tollos completamente deteriorados. No obstante, hay más daños en otras partidas. Montalvá explica que la DANA ha provocado un aumento en los caudales de los ríos Júcar, Magro y Verde que, al encontrar barreras artificiales, como la AP-7, han aumentado su caudal en ciertos tramos y han impedido el flujo adecuado del agua.

“Esta autopista se ha convertido en un verdadero muro que ha frenado el flujo natural de los ríos y ha llevado a que el agua, en lugar de avanzar hacia el mar, retroceda, quedándose estancada en los campos y caminos rurales, lo que ha provocado serios daños en los pavimentos y en los campos de cultivo,” declara Montalvá.

El edil ha subrayado que esta situación ha causado destrozos en la agricultura local y una preocupación creciente entre los agricultores, que ven cómo sus cultivos e infraestructuras se ven afectados por estas inundaciones recurrentes. “Es necesario que las infraestructuras viales tengan en cuenta el impacto medioambiental y el drenaje adecuado de aguas para evitar que la AP-7 siga siendo un obstáculo en cada episodio de fuertes lluvias, como ya lo fue en las inundaciones de 1982 y 1987”, concluye.

El responsable de Agricultura insta a las autoridades a revisar el diseño de la AP-7 en relación con los cursos de los ríos y barrancos, y a implementar soluciones que garanticen un drenaje más eficiente en la región, protegiendo así el medio de vida de los agricultores y la infraestructura rural de Alzira.

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