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Un helicóptero rescata en Benicull a una embarazada de seis meses y a sus dos hijas

«Sentí miedo e impotencia por no poder hacer nada más que esperar en el tejado hasta que nos rescataran», recuerda Presen Gascó

El helicóptero durante el rescate.

El helicóptero durante el rescate. / Levante-EMV

Saray Fajardo

Saray Fajardo

Alzira

Cuatro días después del desbordamiento del río Magro y Xúquer, Presen Gascó sigue con el miedo en el cuerpo tras todo lo vivido esta semana. Esta vecina de Benicull de Xúquer, embarazada de seis meses, vivió una de las noches más complicadas y difíciles de su vida, aunque afortunadamente este testimonio tiene un final feliz. Entre tanta tragedia, todavía siguen apareciendo testimonios esperanzadores, que infunden un poco de luz entre tanta oscuridad. Es el caso de esta vecina de Benicull. 

Presen se encontraba el pasado martes, y como cualquier otra tarde, en su casa del campo jugando junto a sus dos hijas de 9 y 4 años. Sin embargo, sobre las 19 horas, la escena cambió completamente y se convirtió en un escenario dantesco, como ocurrió en la mayoría de municipios de la comarca. 

«Nunca hubiésemos esperado lo que iba a pasar aquella tarde ni que viviríamos una situación similar en la vida», explica esta vecina, que se siente muy afortunada. «De repente, vimos que el agua nos entraba por uno de los caminos del campo, una cosa que nunca habíamos visto en esta parte de la localidad», añade. Señala que, en menos de una hora, el agua ya les llegaba por la rodilla, por lo que veía que la situación «se iba complicando por momentos». Sobre las 20 h, el agua seguía creciendo en los alrededores de su vivienda del mismo modo que aumentaba el miedo no sólo entre su familia, sino también entre el resto de vecinos que no sabían cómo actuar ante la catástrofe que estaba por llegar. «A las cuatro de la mañana, el agua ya superaba los cuatro metros de altura inundando todo lo que alcanzaba», afirma Presen, quien reconoce que era desolador ver cómo se iban anegando la vivienda en cuestión de minutos. 

El caos y el pánico se apoderó entre los vecinos, que veían como el agua no paraba de crecer. Frente aquella situación, y como relata la afectada, la única alternativa era subir a un lugar más alto para evitar «morir ahogados». Ella, las dos menores y sus suegros -su suegra sufrió un ictus hace once años, por lo que tiene dificultades para andar- se dirigieron hacia la azotea para poder salvarse. «Todos pasamos la noche en el tejado de la casa sin saber qué nos iba a pasar», explica Presen, quien reconoce que llegó a temer por su vida y la de sus hijas. «Sentíamos miedo e impotencia por no poder hacer nada más que esperar», indica esta vecina, quien aún recuerda los gritos de todas las personas que vivían en casas cercanas a la suya. 

"No pudieron acceder hasta la mañana siguiente"

Durante toda la noche, la Guardia Civil intentó tranquilizarles. «Por megáfono, desde la carretera, nos decían que estuviésemos tranquilos porque estábamos localizados, pero era imposible estar tranquilos ante lo que estaba pasando», afirma. Debido a la cantidad de agua acumulada, los agentes no pudieron acceder al lugar hasta la mañana siguiente con la ayuda de un helicóptero. «Unos bomberos de Murcia nos sacaron sobre la una del mediodía», apunta. 

Los propios bomberos se encargaron de tranquilizar a las pequeñas, que «estaban muy asustadas», e, incluso, se fotografiaron con ellas. Presen agradece a los servicios de emergencia por «ayudarles a salir de allí». Reconoce que todas sus pertenencias se quedaron allí, del mismo modo que su vehículo. «Intentamos salvarlo poniéndolo en un lugar más alto antes de que creciera el agua, pero no hubo suerte», lamenta. 

Esta familia no pudo recuperar ninguna pertenencia y todos los muebles y objetos personales han quedado inservibles. «Salimos con dos mochilas con las cosas más básicas que pudimos coger. Ahora estamos en casa de mis padres hasta que podamos encontrar una solución», añade. Sin embargo, se siente afortunada por poder contar esta experiencia, que será difícil de olvidar. Sin duda, será una vivencia más que podrá narrar a su futuro hijo Manuel, que, sin saberlo, se ha convertido en protagonista de una historia con final feliz entre tanta tragedia provocada por esta terrible DANA.

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