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Obras antirriadas en revisión permanente

La construcción de una mota en Albalat de la Ribera ejemplifica la gestión del riesgo de inundaciones en los últimos años

El proyecto que el ministerio licitó se frenó en seco con la crisis y ahora se ha modificado y se ejecutará desde una perspectiva completamente diferente

Vista aérea de Albalat de la Ribera con el casco urbano bordeado por el Xúquer.

Vista aérea de Albalat de la Ribera con el casco urbano bordeado por el Xúquer. / Levante-EMV

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Rubén Sebastián

Rubén Sebastián

Alzira

Los alcaldes de la Ribera reclaman, por activa y por pasiva, que el Gobierno y la Generalitat dediquen una buena parte de sus recursos económicos a diseñar y construir soluciones contra inundaciones. Su reivindicación está tan vigente ahora como lo estaba hace cuarenta años. La comarca siempre ha necesitado infraestructuras que contengan el potencial devastador del Xúquer, aunque también del Magre y de los barrancos, responsables de graves desperfectos en los últimos años. La reciente dana ha convertido en prioritarias este tipo de intervenciones, que se han proyectado de múltiples ocasiones desde perspectivas de lo más diversas.

Las necesidades han cambiado en un contexto de clima cada vez más hostil y de urbanismo desmesurado. En consecuencia, los proyectos se encuentran en un estado de revisión permanente. Las soluciones que se esbozaban hace veinte años ya no valen. Bien porque las soluciones antiguas difícilmente pueden solventar problemas nuevos y más complejos, o bien porque los costes son demasiado elevados.

El proyecto de la mota de Albalat resulta paradigmático. La localidad está incluida dentro del plan de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ), que prevé la construcción de una serie de diques de protección desde Alberic hasta Polinyà para reforzar los sistemas contra inundaciones de siete poblaciones. Sin embargo, ahora se esboza una solución muy diferente a la que se activó hace algo menos de veinte años.

Poco antes de que estallara la crisis económica, la CHJ proyectó una inversión de siete millones de euros en Albalat para alzar una barrera defensiva y crear un gran parque fluvial con una superficie aproximada cien hanegadas. La llanura de inundación, ocupada por campos de cítricos, se adecuaría como zona de ocio con vegetación autóctona para potenciar el uso recreativo del río. En paralelo, se habilitaría un dique de un kilómetro de longitud que discurriría en paralelo al cauce para que sirviese de barrera defensiva en caso de avenidas.

La intervención permitiría renovar la protección del municipio, que en aquel momento ya necesitaba una nueva mota protectora porque la existente se encontraba muy deteriorada. A principios de 2009 parecía que todo estaba listo, el proyecto encaraba su fase final de redacción y se preveía que antes de que acabase 2010 ya sería una realidad. Sin embargo, en 2012 quedó aparcado por falta de fondos.

Nueva ubicación

«Era el proyecto ideal, un parque fluvial que representaba un pulmón verde para el pueblo», admite el alcalde de Albalat, José Antonio Roig, que añade:«Ya en 2015 insistimos en que se reactivara, pero no fue posible, hay trenes que solo pasan una vez y ese lo perdimos».

Sin embargo, la CHJ prevé para la localidad de la Ribera Baixa un nuevo sistema de defensa contra inundaciones más económico y desde otra perspectiva tras revisar el anterior. Según detalla Roig, en vez de construir un dique en paralelo al río, se alzará desde el Xúquer hasta la futura ronda norte. «En caso de desbordamiento entre Algemesí y Albalat, el agua busca su aliviadero natural hasta l’Albufera. Con esa mota, se evitaría el retroceso que se produce habitualmente y la consiguiente inundación del casco urbano», añade. Si todo va según lo previsto, las obras podrían comenzar en 2026. No son las previstas en un primer momento, pero sí las que se consideran más necesarias en estos momentos.

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