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El santuario de la Virgen del Lluch de Alzira recibe una imagen del escultor Galarza

La imagen, labrada en madera y policromada, representa a San Cristóbal, el patrón de los caminantes, viajeros y transportistas

Imagen del escultor valenciano Enrique Galarza Moreno-

Imagen del escultor valenciano Enrique Galarza Moreno- / Levante-EMV

Aureliano Lairón

Alzira

El Real Santuario de Nuestra Señora del Lluch de Alzira acoge desde hace unos días la imagen de San Cristóbal, una talla del escultor valenciano Enrique Galarza Moreno (1896-2000) que fue encargada en su momento por el Sindicato Local del Transporte y bendecida en el templo de Santa Catalina hace más de setenta años por el arcipreste Antonio Sanchis, en acto que apadrinaron el entonces alcalde de la ciudad, Bernardo Andrés Bono, y su esposa María Colom Valcaneras.

El santo, vinculado históricamente a la ciudad por la torre o puerta de su nombre, formó parte del devocionario local de Alzira y se representó en algunos de los retablos cerámicos de la localidad (en el antiguo Forn de les Rajoletes y en el conjunto cerámico de la antigua Casa del Empeño) y en una escultura junto al retablo de los Santos Patronos en el templo de Santa Catalina.

La Cooperativa de Transportes San Bernardo ha acordado recientemente ceder la imagen en depósito a la Real Cofradía de Nuestra Señora del Lluch para que pueda recibir culto en el templo mariano patronal de la Muntanyeta del Salvador junto al camarín de la Virgen haciendo pareja con la imagen de San José, cedida por el Gremio local de Carpinteros.

Imagen de San Cristóbal en la parroquia de la Mare de Deu del Lluch.

Imagen de San Cristóbal en la parroquia de la Mare de Deu del Lluch. / Levante-EMV

Este santo se vincula a los caminantes, a los viajeros, a los automovilistas y a los transportistas. Concretamente, la talla, labrada en madera y policromada, mide 1,50 metros, alcanzando el Niño Jesús la altura de 40 cms. “San Cristóbal atenazando una rama con su diestra, sustenta al Niño sobre su hombro izquierdo. El infante de rosada carnación, muestra la dulce anatomía infantil, alzando en ademán de hablar al santo, la diestra y atenazando en la otra mano el globo terráqueo, Cristóbal escorza su robusta testa hacia el Niño, ostentando larga melena y barba rojiza. Descubre parte del torso, recubriéndose con túnica corta verde, ceñida con faja lila y amplio manto cárdeno. Sorprende el dorso de la escultura. Cristóbal, en lugar de atenazar una palmera, sustenta con su diestra un tronco que brota de un doble tallo”, la describe el historiador del arte, Bernardo Montagud.

La obra de Galarza puede admirarse en la Ribera en varios pasos procesionales de la Semana Santa de Guadassuar y, a partir de ahora, a través de esta obra en el Santuario de Nuestra Señora del Lluch.

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