Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Trabajo a contrarreloj para recuperar los trajes de fallera sumergidos en el barro

Tintorerías y talleres de indumentaria de la comarca intentan recuperar faldas y corpiños dañados por el lodo a poco más de treinta días para el inicio del mes de marzo y con muchas exaltaciones pospuestas por la dana

La indumentarista Amparo Peiró junto al resto de su equipo en el taller de Algemesí.

La indumentarista Amparo Peiró junto al resto de su equipo en el taller de Algemesí. / Levante-EMV

Saray Fajardo

Saray Fajardo

Alzira

Cuando faltan poco más de 30 días para que comience el mes más esperado para los falleros y falleras, las comisiones de las distintas localidades calientan motores con una gran cantidad de actividades, entre las que destacan las exaltaciones de sus máximas representantes. Muchas de ellas tuvieron que ser aplazadas tras la trágica dana del pasado 29 de octubre, que azotó a varios municipios de la Ribera. Tras su reubicación, las fallas retoman ahora su frenética agenda, como también lo hacen las tintorerías y las tiendas de costura que trabajan a contrarreloj para recuperar la indumentaria que se vio dañada por el barro a causa de las inundaciones. 

«A algunas personas les hemos tenido que decir que no porque tenemos mucho trabajo», explica Ximo Toledo, propietario de una tintorería situada en Benifaió. Desde el primer momento, este local ha recibido una gran cantidad de trajes de fallera de las localidades afectadas, que se encontraban manchados por el lodo. Toledo señala que se trata de un proceso laborioso y manual, ya que es un tejido «muy delicado», que puede verse afectado «muy fácilmente». «Les pedimos paciencia porque tenemos muchos trajes que reparar y debemos seguir unos pasos concretos para recuperarlos y que no se rompan ni se deformen», explica el propietario de esta tintorería, que nunca se había enfrentado a un trabajo de estas características. «Hemos aprendido sobre el terreno porque nunca habíamos trabajado con trajes así. En ocasiones, habían estado completamente sumergidos en el barro», indica. 

Los expertos, según explica Toledo, pueden tardar varios días en recuperar el aspecto natural de este tipo de indumentaria. En muchos casos, deben desmontar cada una de las piezas para poder extraer todo el barro. «El lodo es relativamente fácil de quitar, pero aquí estaba contaminado, ya que llevaba aceites, gasolinas u otros elementos que pueden dañar las telas», afirma. Señala que, en la mayoría de los casos, el traje se suele recuperar, lo cual genera una gran alegría para sus propietarios. «La gente lloraba porque pensaban que no los podríamos salvar», reconoce.

Las tintorerías no son los únicos negocios que han recibido este tipo de demandas. Las tiendas de costura también se enfrentan a elevados volúmenes de trabajo a pocas semanas de la gran fiesta. 

La costurera Amparo Peiró perdió su local, que había abierto hace dos años, tras el desbordamiento del río Magro en Algemesí. Durante estas semanas, ha intentado recuperar su establecimiento y, tras cederle un local, ha podido retomar su actividad. 

Tras dos meses y medio de parón, Peiró solicita «más manos para poder coser y sacar adelante los encargos para estas Fallas». «Estamos saturadas porque tenemos muchos trajes que acabar durante este mes, ya que hay muchas exaltaciones en marcha. Está siendo un caos», señala. 

Actualmente trabajan en la confección de cinco trajes de fallera, ya que reconoce que «no podemos coger más pedidos por la falta de tiempo». 

Pérdidas de 35.000 euros

Este taller intenta reponerse de las pérdidas ocasionadas por las inundaciones. En su caso, el agua y el lodo dañaron la maquinaria, mil telas de fallera, trajes confeccionados y otros para arreglar, peinetas y aderezos, entre otros elementos. En total, calcula que las pérdidas superan los 35.000 euros. 

Esta autónoma abrió las puertas de este local hace dos años, por lo que, como ella misma reconoce, «ahora empezábamos a recuperar todo lo que habíamos invertido». Sin embargo, agradece la solidaridad e implicación de muchas personas anónimas que se han volcado en ayudarla para que pudiera volver a abrir su negocio. Algunas de ellas han llegado a ofrecerle máquinas de coser para poder retomar la actividad. A pesar de los cuantiosos daños, señala que «no vamos a tirar la toalla». «Tiraremos adelante y haremos todo lo que esté en nuestras manos», concluye.

Tracking Pixel Contents