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Alzira reparará los casalicios del siglo XVIII tras la reaparición de grietas

El ayuntamiento encarga a la UPV una propuesta de intervención al observar daños en uno de los testigos de yeso instalados en las fisuras detectadas hace tres años

Casalicios Alzira

Emma Gómez Pastor

Alzira

La aparición de grietas en dos de las tres pilastras sobre las que se apoya la cubierta del casalicio de Sant Bernat, uno de los templetes del siglo XVIII que se consevan del antiguo puente que salvaba el brazo muerto del río en Alzira, disparó las alarmas a finales de 2022. Los testigos de escayola que se instalaron en su día para comprobar si las fisuras estaban estabilizadas o iban a más han permanecido intactos en los últimos años aunque los técnicos han detectado que al menos uno de ellos ha empezado a agrietarse. El Ayuntamiento de Alzira ha decidido aprovechar el convenio firmado con la Universitat Politècnica de València (UPV) para recabar asesoramiento en aspectos vinculados con el patrimonio a raíz de la intervención en la muralla almohade que, como ha informado Levante-EMV, se tendrá que revertir, para revisar el estado de los casalicios y solicitar una propuesta de intervención.

La reparación de las grietas es una intervención pendiente ya que representa un punto débil que puede debilitar el monumento al propiciar filtraciones de agua, aunque no es la única que se deberá abordar. El impacto de un vehículo también ha partido el pretil que simula el trazado del antiguo puente en lo que hoy es un paso de peatones en el corazón de la avenida de los Santos Patronos, el principal eje viario de la ciudad.

Pretil con despefectos por el impacto de un vehículo.

Pretil con despefectos por el impacto de un vehículo. / Emma Gómez Pastor

La directora del Museu Municipal d’Alzira (MUMA), Mónica Ibáñez, ha comentado que los arquitectos del Instituto de Restauración de la Universitat Politècnica -los mismos que instalaron los testigos de yeso hace tres años- han revisado recientemente los casalicios en una visita a Alzira para estudiar la muralla almohade y han detectado que uno de ellos ha empezado a agrietarse. 

Si bien Ibáñez ha aclarado que esta fisura no representa un peligro inminente, la concejalía de Patrimonio ha solicitado a estos técnicos una propuesta de intervención y un presupuesto para contemplar la reparación de estos daños y garantizar la estabilidad del monumento.

El origen de los casalicios bernardinos, uno de los símbolos de Alzira, se remonta a principios del siglo XVIII, cuando Jaime Servera y Nicolás Bas sufragaron su construcción en los laterales del puente. El templete que presenta las grietas alberga la imagen de Sant Bernat mientras que el ubicado justo enfrente acoge las de «les germanetes», María y Gracia. El antiguo puente se desmontó en los años sesenta del siglo pasado para construir la principal avenida de la ciudad y, con él, estos templetes, que se volvieron a reconstruir, piedra a piedra. 

Casi cuarenta años después, una preocupante inclinación de los casalicios dio lugar a un estudio que, en el año 2007, constató que la cimentación original se encontraba a casi tres metros de distancia de su emplazamiento, lo que provocó que se buscara el emplazamiento original y se reordenara el tráfico en la avenida que, hasta ese momento, discurría por ambos de los templetes.

El estudio realizado tras la aparición de las grietas atribuyó las fisuras a la fragilidad de las pilastras de piedra caliza, el peso de una cúpula cubierta muy sólida, los 300 años de antigüedad del templete, que siempre ha estado a la intemperie pero, sobre todo, al intenso tráfrico que sopora la avenida de los Santos Patronos, con el continuo paso de vehículos junto a los casalicios. 

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