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Un año sin rastro de la vecina desaparecida de Sollana: "Queremos encontrarla, aunque nos cueste la vida"

Los familiares de Josefa Estarelles mantienen la búsqueda de la mujer que fue vista por última vez el 30 de mayo de 2024

Uno de los participantes en una de las bastidas realizadas para buscar a Paquita en una imagen de archivo.

Uno de los participantes en una de las bastidas realizadas para buscar a Paquita en una imagen de archivo. / Levante-EMV

Saray Fajardo

Saray Fajardo

Alzira

350 días. Ese es el tiempo que lleva la familia de la vecina de Sollana Josefa Estarelles Tronchoni, conocida por su entorno más cercano como Paquita, buscándola. La mujer de 79 años fue vista por última vez el 30 de mayo, cuando se encontraba en una casa rural en Alborache. Antes de la hora de la comida, decidió junto a otros dos familiares recolectar nectarinas. Durante la tarea, se perdió su pista. A pesar de gritar su nombre y buscarla por toda la zona, perdieron su pista. Desde ese momento, no se ha vuelto a saber nada de ella.

Ya ha pasado casi un año. Su familia no ha cesado en su búsqueda durante estos doce meses. "Queremos encontrarla, aunque me cueste la vida. No me puedo quedar parada", señala su hija Pepa. Se muestra firme, la voluntad por encontrar el cuerpo de Paquita es más fuerte que todo lo vivido. "No estamos cansados, no vamos a parar de buscarla porque no puede haberse esfumado", reitera con rotundidad.

Una decena de familiares se turna cada semana para realizar búsquedas por la zona. A pesar de la falta de recursos, la voluntad y la fuerza son mayores. "Al principio fue muy caótico. Tuvimos suerte porque hubo muchos medios, pero al pasar los meses van decayendo", señala su hija, quien añade que "a la semana nos dijeron que nos hiciéramos a la idea de que no íbamos a encontrarla con vida, pero seguimos buscando".

A lo largo de este tiempo, se han encontrado con varios impedimientos, pero también con una gran ola de solidaridad por parte de voluntarios, asociaciones y unidades de distintos municipios. No tienen palabras para agradecer todo el apoyo brindado. Durante la época de caza, hicieron un llamamiento a los cazadores por si encontraban alguna pista, mientras que grupos de montañistas experimentados, drones o patrullas con unidades caninas, entre otros, también se han sumado a la búsqueda. A ello se suman las batidas de amigos, allegados e, incluso, desconocidos procedentes de distintos puntos de la Comunitat Valenciana. "No somos de esa zona y la gente se ha volcado en su búsqueda", agradece.

Actualmente la familia se centra en la zona más rural del término municipal de Turís. "Estamos en una zona en la que estuvo sobrevolando un helicóptero. Fue por aire, por lo que hemos decidido realizar el camino a pie por si encontramos algo", indica su hija. Los familiares ya han trazado todas las rutas posibles en esta localidad, pero no decaen. "No hemos parado en todo el año. Hemos llegado hasta Montroi. Recorremos hasta los puntos más ilógicos porque hay muchos caminos que se cruzan", afirma. Ahora se plantean realizar una nueva batida. A pesar del coste económico que está suponiendo a la familia, ellos siguen indagando cualquier pista. "Seguimos en modo búsqueda, por lo que no podemos hacer el duelo. Es duro no encontrarla", lamenta.

"Nos sentimos identificados con las familias de la dana"

La familia tuvo que paralizar los trabajos tras la dana. Durante esas semanas, decidieron devolver todo el cariño recibido a las familias afectadas por la catástrofe. "La gente nos dio mucha fuerza", recuerda. "Luego reactivamos la búsqueda y decidimos seguir el transcurso del río Magro para ver si con la dana se había podido desplazar el cuerpo", explica.

Una de las preocupaciones que ronda a la familia es, en sus palabras, "saber si ha sufrido, si estaba herida, cómo fueron esas horas". En este sentido, Pepa reconoce haberse sentido identificada con los afectados por la catástrofe del pasado 29 de octubre. Por otra parte, también investigan sobre cualquier desaparición por ver si "hay alguna pista similar".

Las hijas lamentan que el juez les denegara investigar los teléfonos de los repetidores situados en la zona en la que se le perdió el rastro. "Lo denegaron porque no había indicios de criminalidad. Queríamos aferrarnos a cualquier pista, por si alguien había visto algo, pero lo denegaron. Sólo un hombre dijo que la había visto, pero no sabemos si era ella", lamenta.

Ha pasado un año desde la desaparición de Paquita. La familia no decae. La buscará hasta encontrarla. "Sé que seremos nosotros quienes la encontremos. No tiramos la toalla", concluye.

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