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Los dueños de perros aplauden el registro de ADN canino en Alzira y apelan al civismo

«Yo siempre recojo lo que deja mi mascota, es una vergüenza ver tantas heces por la calle»

La toma de muestras genéticas será obligatoria

Una mujer pasea a sus perros por el parque de les Basses de Alzira.

Una mujer pasea a sus perros por el parque de les Basses de Alzira. / Perales Iborra

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Alzira

La puesta en marcha del registro genético canino anunciada por el Ayuntamiento de Alzira ha sido recibida con buenos ojos por la mayoría de la ciudadanía. Esta nueva herramienta permitirá identificar a los perros mediante una muestra de ADN y sancionar a sus dueños si no recogen las heces en la vía pública. Sin embargo, los vecinos piden que el esfuerzo institucional vaya más allá de las multas e incluya medidas efectivas de limpieza, sensibilización y mejora del mobiliario urbano.

«Me parece perfecto, yo siempre recojo lo que deja mi perro. Es una vergüenza ver tantas heces por la calle y los parques», comenta Susana Vargues, una vecina que afirma llevar siempre una botella para limpiar la orina de su mascota. «Hay mucha gente que no lo hace y da mucha pena. Me parece bien que sea obligatorio», añade.

Una opinión similar comparte Nuria Cañes, que respalda el control de ADN y reclama más vigilancia y limpieza en la ciudad: «Estoy harta. Llevo la bolsita, la botella... y ves a gente que deja de todo. Alzira está supersucia. Esto no se soluciona solo con una escoba, se necesita agua a presión y más civismo». Para Cañes, «debería haber cámaras, más medidas y más limpieza. Si no hay sanciones, la gente hace lo más fácil, que es huir».

Núria Canyes, una de las vecinas que aplauden la iniciativa del ADN canino, con su perro.

Nuria Cañes, una de las vecinas que aplauden la iniciativa del ADN canino, con su perro. / Emma Gómez Pastor

El proyecto, anunciado por la concejala de Bienestar Animal, Lara Ferrer, contempla una inversión inicial de 20.000 euros y arrancará con la toma de muestras antes de que finalice el año. Los propietarios asumirán el coste, tal como ocurre con el microchip obligatorio. La medida se incorpora como una modificación de la ordenanza municipal sobre tenencia de animales y busca facilitar la identificación de infractores incluso si no son sorprendidos en el momento de la infracción.

Más papeleras

No obstante, varios ciudadanos coinciden en que el problema no es solo de civismo, sino también de infraestructura. «Me parece muy bien, pero que pongan más papeleras», reclama Laura, otra vecina que suele pasear a sus perros por el parque de les Basses. «Ahora me tengo que ir al otro extremo del barrio o a otro parque porque no hay dónde tirar los excrementos. Esto no debería hacerse por obligación, es sentido común. En otros pueblos ponen bolsitas y aquí no. Estamos olvidados, por lo menos, en esta zona», denuncia.

Propietarios paseando a sus perros por Alzira, con bolsas para recoger los excrementos de sus animales.

Propietarios paseando a sus perros por Alzira, con bolsas para recoger los excrementos de sus animales. / Perales Iborra

Los trabajadores municipales también sufren las consecuencias. Un operario de jardinería del ayuntamiento confirma que, en muchas zonas verdes, su labor se limita más a la limpieza que al cuidado del arbolado o el césped, especialmente en entornos como el parque de l’Alquenència: «Allí no paramos de limpiar pero la gente continúa con comportamientos incívicos», subraya. «Han puesto carteles que dicen ‘esto no es un pipicán’, pero a la gente le da igual. Y no solo son las heces: los orines también dañan farolas y mobiliario urbano», añade.

«Educar, no solo sancionar»

Desde el consistorio se defiende que el objetivo es «educar, no solo sancionar», en palabras de la regidora. Ferrer explica que el control de ADN se acompañará de campañas de concienciación sobre civismo y bienestar animal. «Nos quedan unas cinco campañas por lanzar de aquí a septiembre», aseguraba hace unos días a este diario.

Aun así, los vecinos reclaman más medidas: «Ojalá esté más limpia», concluye Cañes. «Alzira es una ciudad preciosa, con gente muy agradable, pero vas por ahí y está todo lleno de suciedad. No podemos seguir así», reclama.

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