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Carcaixent rechaza expropiar el panteón del criminal nazi croata Luburic

El pleno descarta la propuesta del PSOE al considerar que el consistorio carece de garantías legales para afrontar la exhumación de los restos y la retirada de la tumba, que posee un derecho funerario de noventa y nueve años

Tumba de Carcaixent en la que reposan los restos del criminal croata Vjekoslav Luburic.

Tumba de Carcaixent en la que reposan los restos del criminal croata Vjekoslav Luburic. / Perales Iborra

Rubén Sebastián

Rubén Sebastián

Alzira

El pleno del Ayuntamiento de Carcaixent ha rechazado la propuesta presentada por el PSOE para iniciar un expediente de expropiación y retirada de la tumba del criminal nazi croata Vjekoslav Luburic, máximo responsable del campo de exterminio de Jasenovac, en el que se asesinaron alrededor de medio millón de serbios, judíos y gitanos. La falta de argumentos jurídicos asoma detrás de la oposición a la propuesta, que se encontró con los votos en contra del Partido Popular, Vox y Units per Carcaixent.

Los socialistas ya intentaron poner sobre la mesa de debate público esta cuestión en la sesión del pasado mes. Sin embargo, bajo la creencia de que el derecho funerario del nicho en el que reposan los restos de Luburic caducaba el próximo año. Sin embargo, el gobierno municipal, que ya había realizado las primeras indagaciones para dicho fin se encontró con una realidad que se desconocía: el título adquirido en su momento fue el de mausoleo o panteón, por lo que la tumba del militar nazi enterrado en el camposanto carcaixentí puede permanecer en el lugar en el que se encuentra durante noventa y nueve años.

En el último pleno, el PSOE reclamó iniciar el proceso de expropiación del nicho y la retirada de la tumba, que el socialista Raimon Marí calificó de "símbolo de la exaltación de la violencia política". Apeló al deber de las administraciones públicas para retirar de espacios públicos la simbología nazi o terrorista y a la obligación de los ayuntamientos para garantizar los principios de igualdad y no discriminación. Por ello, instaba a expropiar el derecho funerario según los casos de utilidad pública o interés social que la legalidad permite. Asimismo, la formación propuso que en su lugar se instalase un monumento dedicado a las víctimas del campo de concentración de Jasenovac y una placa explicativa con referencias a los crímenes contra la humanidad cometidos.

La propuesta se encontró con el apoyo de Compromís, pero con el rechazo del PP, Vox y Units. La portavoz de este último partido, Ana Calatayud, defendió su voto al alegar que, pese a coincidir en el trasfondo de la moción, no existía un informe técnico ni económico sobre las repercusiones que podría tener la expropiación. Por su parte, la alcaldesa, Carolina Almiñana, defendió que la mayoría del pleno estaría de acuerdo en no prolongar los derechos funerarios de Luburic, "pero la expropiación requiere muchas garantías legales y una vía jurídica clara". La propia Almiñana ya explicó, hace semanas, que el gobierno que encabeza abogaba por dialogar con la familia para trasladar sus restos a otro nicho.

Vjekoslav Luburic nació en Humac el 20 de junio de 1913. Comandante en jefe de todos los campos de concentración del régimen nazi de Zagreb, dirigió el complejo de muerte de Jasenovac. Se ganó el sobrenombre de «Maks» (Carnicero). Tras la Segunda Guerra Mundial, el franquismo le acogió y encontró refugio en varias localidades españolas, hasta que se asentó en Carcaixent, concretamente en la calle Santa Ana, y pasó a llamarse Vicente Pérez García. Regentó una imprenta en la que dio cobijo al que, a la postre, sería su asesino: el espía Ilija Stanic, que fingió ser un exiliado croata como él.

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