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Los psicólogos de los pueblos de la dana alertan de la falta de apoyo a los profesionales

«Llegabas a Algemesí y parecía que ibas a otro mundo. Cuando te marchabas, sentías que te ibas a casa y abandonabas a todas esas personas»

Ponentes en la jornada dedicada a la salud mental tras la dana en Alzira.

Ponentes en la jornada dedicada a la salud mental tras la dana en Alzira. / R. S.

Rubén Sebastián

Rubén Sebastián

Alzira

Los psicólogos de los municipios afectados por la dana han alertado en Alzira, en el marco de una jornada dedicada a la salud mental, la falta de apoyo que recibieron los profesionales del sector tras la trágica inundación.

Durante una ponencia en la que parlamentaron psicólogos e integradores sociales de los programas Sasem (servicio de atención y seguimiento de las personas con enfermedades mentales) de Paiporta, Aldaia y Algemesí, se ha abordado también la perspectiva de los profesionales que, al igual que los usuarios a los que atienden, se llegaron a sentir desamparados en unas jornadas marcadas por el dolor, el caos y la incertidumbre.

«Fueron días muy intensos para todos. La gente te contaba cómo la arrastró el agua, cómo se metió en una alcantarilla u otras vivencias. Cuando llegabas a casa tenías que construir un muro emocional para separar lo profesional de lo personal, pero acababas apagando el cerebro y yendo en automático para no pensar mucho», comentó al respecto Sandra Tortosa, psicóloga en Paiporta, que añadió: «Faltó apoyo a los profesionales de la salud mental. Ya no es solo lo que te cuentan, tenemos compañeros que sufrieron pérdidas materiales y personales».

Sobre su experiencia, Tamara Rigó, recordaba el sentimiento de culpa que le abordó durante aquellos días: «Fue un proceso muy duro. Tú llegabas a Algemesí y parecía que ibas a otro mundo distinto. Y, cuando te marchabas, te acompañaba un sentimiento de culpa porque sentías que te ibas a casa y abandonabas a todas esas personas», aseguró.

Efectos entre las víctimas

Asimismo, subrayaron la necesidad de mejorar y crear protocolos ante situaciones de emergencia:«En aquellos días, no sabíamos cómo actuar ni por dónde empezar. Hacíamos lo que buenamente podíamos, pero, precisamente por eso, perdíamos mucha energía en intentar organizar todo», apuntó Tortosa.

De igual modo, explicaron cómo la dana afectó a los usuarios del programa. La repercusión ha sido negativa en algunos casos y, sorprendentemente, positiva en otros. Por un lado, algunos de ellos aumentaron el consumo de medicación contra la ansiedad sin control médico como forma de afrontar la difícil situación que acababan de vivir, que obligó a cambiar muchos de sus hábitos a unas personas en situación de vulnerabilidad. También se diagnosticó un empeoramiento de los síntomas previos a la dana. Otros, en cambio, se beneficiaron al sentirse más integrados en la sociedad: todos eran víctimas de una catástrofe natural y entre todos se ayudaban a superarla. El hecho de colaborar en la reconstrucción supuso encontrar una nueva red de apoyos con la que no contaban antes del 29 de octubre.

Además, la inundación obligó a replantear algunos aspectos de las intervenciones para mejorar la prevención de riesgos. Sobre esta cuestión, Jorge Perpiñá, psicólogo en Aldaia, explicó que se han implantado talleres sobre emergencias: «Ahora también ofrecemos herramientas para que los usuarios sepan cómo actuar ante una alerta, mejorando la educación sobre prevención. Abordamos cuestiones como las estrategias de autogestión así como aquellas para la gestión social y psicológica ante una alerta roja, por ejemplo».

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