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Así repartieron los pueblos de la Ribera los excedentes de las donaciones por la dana

La imagen de productos a la intemperie y vandalizados en Algemesí contrasta con la rápida entrega de aquellos municipios que enviaron todo el material sobrante a ONG

Donaciones apiladas en una campa a la intemperie en Algemesí, en una imagen de ayer.

Donaciones apiladas en una campa a la intemperie en Algemesí, en una imagen de ayer. / Pascual Fandos

La imagen del vandalismo y el hurto de productos donados para los afectados por la dana que se encontraban en una campa del polígono de Cotes de Algemesí ha puesto el foco en cómo los municipios gestionaron la avalancha de solidaridad que recibieron durante semanas tras sufrir una de sus peores catástrofes climáticas. Llegaron alimentos, productos de higiene o ropa y, en muchos casos, en cantidades mayores de las que la emergencia requirió. Aunque, en muchos casos y cubiertas las necesidades de las poblaciones, se optó por donar el excedente a ONGs o personas vulnerables, Algemesí no podrá cumplir el objetivo en los términos que lo había previsto al lanzarse a perder buena parte de la mercancía.

El alcalde de Almussafes, Toni González, ha explicado que, en el caso de su localidad, donde se habilitó un centro de acopio y reparto de ayuda a los municipios afectados por la dana, el material que no se pudo entregar, principalmente ropa, se trasladó a unas naves que tenía alquiladas la Generalitat en el polígono industrial. «Llegó muchísima ropa y toda la que se pudo repartir se repartió, pero era imposible», explica, mientras detalla los esfuerzos que se hicieron para entregar productos de alimentación con el fin de evitar su caducidad. Así, tanto la ropa como la comida que no encontró receptor se aportó a esas naves.

González detalla que a Almussafes llegaron 188 tráileres con donaciones de ayuda que se fue repartiendo por la zona afectada con más de 300 furgonetas, «pero llegó un momento en que ni ayuntamiento ni asociaciones recogían ya ayuda».

Decenas de voluntarios y militares en el centro de Montserrat tras la dana.

Decenas de voluntarios y militares en el centro de Montserrat tras la dana. / Levante-EMV

El ayuntamiento habilitó el pabellón municipal y el Cantell, un antiguo restaurante que el ayuntamiento está transformando, como puntos de almacenamiento desde los que se organizaban los repartos. «En el momento en que los ayuntamientos no querían más, nosotros mismos fuimos con furgonetas por las calles de los municipios afectados como Paiporta, Catarroja…» con el objetivo de acabar existencias. La fecha de caducidad casi marcaba las prioridades de reparto para evitar que se perdiera comida y, según explica, «los productos de droguería son lo último que intentamos distribuir porque no caducan». Recuerda en el caso del Cantell «sobró algo, sobre todo agua» a la que se ha ido dando salida. Todo aquello que no se pudo repartir se entregó a las naves que la Generalitat había alquilado en el polígono, como detalla González.

Cullera también se convirtió en centro logístico durante aquellas semanas con el fin de ayudar a las poblaciones más afectadas. Centenares de voluntarios se acercaron a la nave habilitada para entregar sus donaciones, que posteriormente se repartieron entre los afectados. Mónica García, una de las voluntarias que estuvo en Cullera, señala que el equipo ha gestionado las donaciones durante un año, aunque durante los últimos meses sólo quedaban pañales de adultos y productos de higiene. “Lo hemos repartido a las residencias o a gente que lo necesitaba, pero no hemos tirado nada”, explica. García lamenta las imágenes que se han difundido de la campa de Algemesí y pide “respeto por el esfuerzo voluntario que han hecho miles de personas para ayudar”. “Queremos dejar claro que todo se ha aprovechado, no se ha tirado nada”, añade.

Los voluntarios de Cullera organizaban las furgonetas y se desplazaban a algunos barrios o localidades para entregar en mano los productos y alimentos necesarios.

Municipios afectados

Los municipios afectados por la riada recibieron una gran cantidad de donaciones, que debían repartir entre sus vecinos. Es el caso de Montserrat. l'Alcúdia o Guadassuar que, a diferencia de Algemesí, consiguieron que las ayudas llegaran a todos los afectados.

Montserrat gestionó las donaciones entre sus vecinos durante el primer mes de la catástrofe. Miembros de Protección Civil y la asociación suiza Caravanas sin fronteras colaboraron con el municipio hasta el mes de diciembre para repartir la alimentación, los productos de limpieza e higiene y las mantas, que se almacenaban en una nave de la localidad, entre la ciudadanía. Por su parte, la ropa, la lejía, las mascarillas y el hidrogel se envió al centro logístico de la Asociación Sanitaria Valenciana, ubicado en Tavernes Blanques, para distribuirse a las poblaciones afectadas y a las residencias, mientras que el agua se repartió en Paiporta y Catarroja. “Hubo un momento que pedimos que no nos enviaran más porque no teníamos espacio ni personal para repartir”, reconoce el alcalde de la localidad, Sergio Vilar.

Guadassuar también sufrió los efectos devastadores de la inundación provocada por la crecida del río Magro y, como pueblo afectado por la dana, se vio desbordado por la solidaridad que particulares, empresas e instituciones públicas de todo el país brindaron a los damnificados en las semanas posteriores a la catástrofe.

La concejala de Servicios Sociales, Laura Osca, explica que hasta los propios ediles se sumaron al reparto de bienes entre los vecinos: «Preparábamos los lotes con todo lo que recibimos y lo fuimos repartiendo casa por casa. Había agua, leche o comida, también productos de higiene y limpieza».El ayuntamiento llegó a organizar, a las puertas del invierno, un reparto de mantas en el polideportivo municipal, aunque también ropa de abrigo para entregar a aquellas familias cuyas pertenencias quedaron deterioradas por el agua y el barro que el río depositó en centenares de viviendas.

Con el excedente de material no perecedero, el consistorio se puso en contacto con una ONG para que se hiciera cargo de su distribución entre personas vulnerables. L'Alcúdia también optó por repartir los restos a Cáritas, el banco de alimentos y a otras poblaciones de la zona 0 que todavía tenían necesidades. Àngels Boix, la alcaldesa en funciones, explica que el consistorio y los voluntarios dividían las donaciones, apiladas en el almacén municipal, en cajas con productos de higiene y alimentación para repartirlas puerta a puerta entre los vecinos más afectados. "El mercado municipal y la sede del banco de alimentos también eran puntos de recogida para los vecinos que se podían desplazar", explica. Cuando el municipio recuperó la normalidad, el consistorio terminó de repartir entre las personas más vulnerables. "No tiramos nada", recalca.

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