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La escultura del suecano Amadeo Albert regresa a Italia 17 años después de su premio en Florencia

Expone en la Bienal de Venecia una selección de obras con las que pretende reflejar su evolución desde el expresionismo hasta el arte abstracto

Albert, junto a uno de los dos bustos que realizó para Luis del Olmo.

Albert, junto a uno de los dos bustos que realizó para Luis del Olmo. / Levante-EMV

Rubén Sebastián

Rubén Sebastián

Alzira

El suecano Amadeo Albert volverá a exponer en una bienal italiana diecisiete años después de quedar finalista en Florencia. En esta ocasión, su obra se podrá ver en Venecia. El incansable escultor de 67 años, discípulo del reconocido José Esteve Edo, presentará una serie de piezas con las que busca mostrar su evolución como artista, desde su etapa más expresionista hasta sus trabajos más abstractos.

Albert puede presumir de tener obras repartidas por diferentes rincones del globo terráqueo. Sueca, lógicamente, es el lugar en el que más prolifera, aunque no es el único. A lo largo de sus más de treinta años de carrera artística, ha elaborado piezas para el Vaticano o para algunos de los rostros más reconocidos de la sociedad española. Dos bustos suyos están en los dos museos radiofónicos del célebre locutor Luis del Olmo, uno en Tarragona y otro en Ponferrada. También esculpió a uno de sus vecinos más ilustres, Antonio Puchades. Son solo algunos ejemplos.

La lista es inacabable, pues ha elaborado centenares de piezas, tanto esculturas, como bustos o relieves. Y lo ha hecho con todo tipo de materiales: piedra, mármol, bronce, hierro o madera. También se ha dedicado a la restauración de bienes patrimoniales. De hecho, para Albert, el artista es aquel que domina la materia y la trabaja desde la creatividad: "Siempre me ha parecido más estimulante buscar la originalidad que copiar a otros".

Albert, cuando elaboró el busto de Antonio Puchades.

Albert, cuando elaboró el busto de Antonio Puchades. / Levante-EMV

Sin embargo, la participación en concursos no ha estado nunca entre sus prioridades, lo que no quiere decir que no atesore diversos reconocimientos nacionales e internacionales. "Esteve Edo me insistía en que lo hiciera, que seguro que ganaría más de una vez. Pero hay mucho amiguismo y es muy difícil", asevera. Hace diecisiete años, su obra fue premiada en la Bienal de Florencia. Aunque, como él mismo reconoce, fue la galería con la que colaboraba en aquel momento la que decidió presentar piezas suyas al certamen.

Desde entonces, se han sucedido las exposiciones en ciudades como Madrid, Barcelona, Londres o Edimburgo, entre muchas otras. Pero Albert deseaba regresar a Italia: "Participé en Florencia y tenía una espinita clavada, porque no quería quedarme sin participar en Venecia, así que cuando me invitaron dije que sí. Además, es una buena excusa para volver a un país que me he recorrido en coche varias veces de norte a sur".

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