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Los expertos reclaman una segunda presa en el Magro para proteger la Ribera

El decano de los ingenieros defiende un embalse complementario a Forata similar al que contemplaba el plan del Júcar en el Marquesat y que fue descarado

Trabajos de construcción de una mota junto al Magro a su paso por el término municipal de l’Alcúdia, en una imagen de archivo.

Trabajos de construcción de una mota junto al Magro a su paso por el término municipal de l’Alcúdia, en una imagen de archivo. / Pascual Fandos

Saray Fajardo

Saray Fajardo

Alzira

La presa de Forata (Yátova) tuvo un papel primordial durante la dana del 29 de octubre, ya que absorbió una rápida afluencia de agua, que aumentó de 7 a 37 hectómetros cúbicos en tan sólo cinco horas. Esto redujo el caudal máximo del Magro de más de 2.000 metros cúbicos por segundo a 1.100 m3, un hecho que retrasó y, a su vez, redujo las inundaciones aguas abajo. De hecho, este embalse evitó daños todavía mayores en municipios de la Ribera, que ya sufrieron inundaciones, entre los que se encuentran Montroi, Real o Algemesí. Como ya informó este diario, el caudal del Magro a su paso por Carlet y Guadassuar alcanzó los 4.000 metros cúbicos por segundo, mientras que en Montroi se registraron 3.600 m3/s y en Algemesí el valor máximo fue de 1.523 m3/s sobre las 3:35 h de la madrugada.  

La jueza de Catarroja en la causa de la dana también subrayó el «gran papel» que hizo la presa al laminar la brutal crecida del Magro en un 50 %. No obstante, el decano del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de la Comunitat Valenciana y vecino de Algemesí, Xavier Machí, alerta de la necesidad de realizar nuevas obras que «ayuden» a esta presa.

«Hizo un gran papel durante el 29 de octubre porque si hubiesen llegado esos mil metros cúbicos más, no sé qué hubiera podido pasar en Algemesí y, además, hubiese inundado Alzira, Carlet o Montroi, por lo que hubiera sido un desastre», explica el experto. Los primeros planes de defensa contra las riadas del Xúquer que se elaboraron tras la pantanada de Tous de 1982 ya contemplaban la construcción de tres nuevas presas para mejorar la seguridad de la Ribera, entre las que se encontraba el embalse del Marquesat para proteger a los municipios frente al Magro. No obstante, esta obra dejó de aparecer en las últimas versiones del Plan Hidrológico de Cuenca y del Plan de Gestión del Riesgo de Inundación. La CHJ alegó en su momento que, tanto la presa de Estubeny como la del Marquesat, fueron objeto entre los años 2005 y 2011 de un análisis de viabilidad técnica, económica y ambiental «que detectaron una serie de riesgos por inestabilidad en las cerradas que hacía necesario nuevos estudios geotécnicos de mayor grado de detalle». En este sentido, Machí recuerda que esta infraestructura se descartó porque no se encontró un punto adecuado, pero «van a volver a estudiar con más detalle y a realizar ensayos para ver si se puede encontrar un punto mejor».

Actuaciones para frenar la velocidad

Machí revindica la necesidad de realizar una serie de actuaciones para que, más allá de Forata, se retenga el caudal y se frene la velocidad y el volumen del agua. «La Confederación Hidrográfica del Júcar va a analizar posibles elementos de ayuda a Forata. Están estudiando si se puede realizar algo más arriba de Forata y, además, también se plantea aguas abajo», insiste.

El decano explica que en los municipios situados aguas abajo no existe una regulación y, por lo tanto, se podrían estudiar algunas alternativas. En sus palabras, «el río Buñol -desemboca en el Magro- no tiene regulación, por lo que en los barrancos de Real, Montroi o Turís se podrían incorporar elementos que retuvieran el agua». Machí insiste en que también se podrían ejecutar obras «más arriba de Carlet y Alfarb, ya que disponen de zonas que podrían funcionar muy bien como áreas de laminación». El experto explica que, en estos casos, se podría construir «un dique controlado» para que el agua desborde y, posteriormente, regrese al cauce, ya sea mediante técnicas de bombeo o filtración. «Hay que pensar en alguna solución, ya que, aunque ha tenido un papel fundamental, no puede estar sola», reivindica.

Machí es consciente del elevado coste de estas obras, por lo que explica que la administración también puede optar por «trabajos de menor entidad para retener el barro». «Sea como sea, Forata necesita ayuda», concluye.

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