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El presidente del PSPV de la Ribera Baixa deja el partido y arrastra al sector crítico de Sollana

Ferran Sebastià denuncia «juego sucio» al anunciar su marcha tras cinco años de tensiones internas y estima que casi cuarenta afiliados se van con él

Ferran Sebastià, con los logos del partido, en una imagen de archivo.

Ferran Sebastià, con los logos del partido, en una imagen de archivo. / Levante-EMV

Joan Gimeno

Joan Gimeno

Sollana

El presidente comarcal del PSPV-PSOE de la Ribera Baixa y exportavoz socialista en Sollana, Ferran Sebastià, ha confirmado su baja como militante del partido junto a un grupo de 22 afiliados de la agrupación -aunque augura que se van a formalizar otras 17 para dejar el colectivo de Sollana reducido a una veintena escasa de afiliados-, tras cinco años de tensiones internas que, asegura, han impedido cualquier avance político en la localidad.

«Lo que vale es la conciencia de no ser nada si no se es pueblo. Y yo decidí pensar solo en Sollana», afirma citando a Estellés, antes de sentenciar: «El PSPV de Sollana solo está pendiente de guerras internas por el poder y ha olvidado al pueblo. Nosotros ahí no podemos seguir».

«El PSPV de Sollana solo está pendiente de guerras internas por el poder"

Sebastià asegura que, durante este tiempo, su sector ha sido víctima de una estrategia para desarticular el proyecto local que impulsaba desde 2020. «Lo único que recibimos fueron calumnias, traiciones y juego sucio. Nos han utilizado como moneda de cambio de luchas de poder en otros niveles del partido», denuncia.

El exdirigente asegura que el objetivo de su equipo era ofrecer una propuesta municipal progresista, basada en la escucha a las asociaciones vecinales y en nuevos liderazgos. Sin embargo, afirma que el proceso fue torpedeado por la actual ejecutiva local y por el exsecretario general Francisco Senón Rubio.

«Cuando el proyecto empezaba a tomar forma, la respuesta fue una campaña de desprestigio personal. Y eso no habría sido posible sin la colaboración activa de la ejecutiva comarcal y nacional y la pasiva de la provincial», sostiene.

Sebastià pone ejemplos concretos de lo que considera un boicot deliberado: «La ejecutiva nos prohibió repartir folletos en la estación de Renfe para informar del abono gratuito del Gobierno central. Decían que era para promocionarme a mí. Yo les propuse ir todos juntos. Preferían ser invisibles a trabajar unidos», expone.

«Convocaron las primarias cuando yo estaba de viaje de novios"

Otro momento clave, relata, ocurrió durante la elección de la actual secretaria general y portavoz municipal, María Carmen Felip. «Convocaron las primarias cuando yo estaba de viaje de novios. Incluso se planteó hacerlas el mismo día de mi boda», asegura. «Recurrimos la decisión y no obtuvimos respuesta del partido», incide.

También recuerda que la elección de delegados a un congreso extraordinario del PSPV fue anulada tras ganar la candidatura alternativa. «Anularon lo que votó la militancia. Vimos claro que no querían democracia interna».

Sebastià lamenta que el PSPV haya perdido toda capacidad de fiscalización al PP local, que gobierna con mayoría absoluta. «Solo están para cobrar por ir a plenos. No fiscalizan nada. No hablan con el pueblo», critica. «Está siendo la peor oposición de la historia democrática del municipio», subraya, mientras critica al gobierno local: «Sollana está cada vez más sucia y el equipo de gobierno más caro de la historia no está a la altura».

De cara al futuro, Sebastián se compromete a seguir trabajando por Sollana, aunque sin siglas por el momento: «Nunca he aspirado a nada más que a mi pueblo. Ojalá nazca la alternativa que Sollana necesita».

Crisis latente en el PSPV de Sollana: listas impugnadas, censo cuestionado y fractura orgánica

El PSPV-PSOE de Sollana vive desde 2023 un clima de inestabilidad interna que ha dejado al descubierto una profunda división entre la actual dirección local, encabezada por Mari Carmen Felip, y el sector crítico liderado por Ferran Sebastià, hasta ahora presidente comarcal de la Ribera Baixa.

En mayo de 2023, Ferran Sebastià acusó a la agrupación local de imponer una lista electoral “sin primarias” y sin consultar a la militancia, y llegó a plantear su impugnación. Finalmente renunció a llevar el recurso adelante “por responsabilidad” y para evitar posibles perjuicios electorales, asegurando que no se perdonaría “privar del derecho al voto a un solo vecino de Sollana”.

Esa decisión permitió que el PSPV-PSOE presentara candidatura a las municipales del 28-M con Mari Carmen Felip al frente.

Meses después, la tensión estalló de nuevo con la celebración de la asamblea que elegía la nueva dirección local.

El sector crítico denunció que la convocatoria se realizó vulnerando estatutos y coincidiendo con el viaje de bodas de Sebastià, lo que, según afirmaron, impedía su participación.

La ejecutiva local, sin embargo, sostuvo que el proceso se ajustaba a norma y que el censo válido era el de 36 militantes, autorizado por la dirección federal del partido.

La dirección denunció que la oposición interna se apoyaba únicamente en “12 firmas”, por lo que cualquier variación del censo no habría alterado el resultado favorable a Felip.

El choque en Sollana se inscribe dentro de un ambiente más amplio de disputas internas en el PSPV de la Ribera Baixa, donde distintos sectores luchan por la hegemonía orgánica y política.

El conflicto llegó en un momento especialmente delicado: en las elecciones municipales, el PSPV-PSOE de Sollana solo obtuvo dos concejales, muy lejos de los siete del Partido Popular.

La agrupación de Sollana no ha logrado cerrar la herida. La falta de integración entre sensibilidades y las acusaciones de manipulación del censo mantienen viva la fractura, que ahora se ve reflejada con el abandono de parte de los militantes de la agrupación local del PSPV.

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