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Una gran cata buscará daños en la muralla árabe de Alzira antes de la restauración

El ayuntamiento lanza una excavación que, centrada en una de las torres, analizará el impacto de la humedad y sentará las bases de la rehabilitación

Cultura paralizó las obras de restauración en marzo.

Cultura paralizó las obras de restauración en marzo. / Perales Iborra

Rubén Sebastián

Rubén Sebastián

Alzira

El Ayuntamiento de Alzira acometerá, en breve, una cata arqueológica de grandes dimensiones en la muralla árabe previa a su restauración definitiva, después de que la conselleria de Cultura paralizase las obras en marzo al detectar deficiencias en las labores de rehabilitación. La exploración se centrará en una de las torres.

Como ya informó Levante-EMV, el consistorio llevará a cabo una intervención en la muralla que permita revertir tanto la restauración que el gobierno autonómico ordenó detener por desviarse del proyecto inicial como la realizada en la década de los años setenta, que ha generado problemas mayores en el conjunto histórico.

En aquella ocasión, se aplicó una primera capa de cemento para alisar la muralla sobre la que se aplicó una capa de garbancillo en un intento de imitar la estética del lienzo original. Esta base de cemento representa una impermeabilización que provoca que la piedra de la muralla genere una concentración de sales que provoca su degradación. En última instancia, la nueva capa de mortero aplicada durante las nuevas representaba un añadido que favorecía esa impermeabilización y agravaba el problema.

Ahora, el ayuntamiento ha llevado a cabo la contratación de unas nuevas catas que se concentrarán en una de las torres, «lo que permitirá saber mejor cómo será el acabado final de la intervención», explica a este periódico el concejal de Urbanismo, Andrés Gomis. «También se realizará una excavación para conocer el grado de salud de la muralla, sobre todo para ver cómo le afecta la humedad», añade.

Aunque no se ha puesto todavía fecha al inicio de la intervención arqueológica, se espera que sea en cuestión de días, antes de que acabe el año. Una vez completada esta tarea, el ayuntamiento deberá licitar nuevamente las obras para intervenir en la muralla.

En los planes del consistorio está retirar tanto la última capa de mortero aplicada este año, como revertir también la intervención de hace medio siglo. La primera actuación se prevé más sencilla, la segunda no tanto, aunque los técnicos conocedores de la problemática ya han planteado que es posible hacerlo sin dañar la muralla con una metodología adecuada.

No obstante, serán los trabajos arqueológicos los que permitirán recabar la información suficiente para saber cómo abordar la restauración, que el ayuntamiento quiere aplicar a todo el monumento, que está catalogado como Bien de Interés Cultural (BIC). De igual modo, estos determinarán el coste de la intervención y si se debe abordar en distintas fases.

La rehabilitación se puso en marcha gracias a la inversión de 2,7 millones de euros del Plan Xacobeo, que incluía la actuación tanto en la muralla como en el paso de ronda, aunque la mayor parte (2,3 millones) se destinaba a la construcción de un centro cultural sobre los restos de la Casa Real. Este último proyecto, no obstante, sufre meses de retrasos por una situación de parálisis administrativa que hace pensar que el ayuntamiento deberá devolver la subvención.

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