La escasez de maquinaria por la dana ralentiza la peatonalización del centro de Carcaixent
El ayuntamiento retrasa la previsión de finalización de la primera fase de las obras de la calle Julià Ribera hasta «principios de año» ante las dificultades

La reconstrucción de las infraestructuras que arrasó la dana en decenas de municipios dificulta, más de un año después, que los ayuntamientos puedan desarrollar muchas de sus obras en los plazos que tenían previstos. Es el caso de Carcaixent, que esperaba poder estrenar antes de acabar el año el primer tramo de la reforma de uno de sus principales ejes viarios, el compuesto por las calles Julià Ribera y Sant Francesc d’Assís.
La intervención busca transformar el centro del municipio para que los peatones ganen espacio a través de aceras más anchas y accesibles, al mismo tiempo que se pacifica el tráfico. A ello se añade, además, un rediseño estético que plasmará en Carcaixent algunas de las tendencias urbanas más repetidas en los últimos años en otras ciudades.
La alcaldesa, Carolina Almiñana, reconoce a Levante-EMV que los trabajos, aunque no se han llegado a paralizar, se han ralentizado ante las dificultades que tiene la empresa constructora a la hora de disponer de maquinaria. Escasean ante la elevada demanda generada en una provincia que intenta recuperarse de una de sus inundaciones más trágicas. El problema de Carcaixent también se produce, por tanto, en otras ciudades.
«Las obras llevaban un buen ritmo a lo largo del verano, pero en otoño se ha ralentizado todo. No poder contar con algunas máquinas es un problema, pero también hemos vivido situaciones de alerta roja e importantes episodios de lluvias», expone Almiñana. Sin embargo, la alcaldesa confía en que la primera fase de la intervención concluya «a principios de año», por lo que el retraso sería de varias semanas.
Pruebas en los suministros
Según detalla, en estos momentos, la obra se encuentra «en una de las fases más costosas». Una vez concluyan los trabajos en la parte izquierda del vial, podrá comenzar la pavimentación. «En estos días se están realizando pruebas con las conexiones y servicios de luz, gas y agua para cerciorarse de que no hay fugas», señala. Asimismo, y consciente de que la actuación se va a alargar más de lo previsto, el gobierno municipal estudia la posibilidad de no cobrar el vado a los garajes afectados como compensación al no poder hacer uso durante medio año.
Ya el próximo 2026, el ayuntamiento licitará las obras de la segunda fase que, a su vez, se dividirán en dos actuaciones para generar menos molestias en la población. Como fecha aproximada, se prevé que las máquinas regresen al lugar a principios de verano. Y todavía quedarían otros dos tramos hasta completar la actuación tanto en la calle Julià Ribera como en su prolongación, Sant Francesc d’Assís.
Pese al retraso y las dificultades, Almiñana se muestra satisfecha porque, en las últimas semanas, el ayuntamiento ha podido completar otras obras, algunas de ellas muy esperadas: «Ya se ha recepcionado el edificio de la EPA, en el que se ha habilitado un espacio para las clases de danza, de igual modo que se han completado las obras en el Hort de Carreres o el Centro de Empresas, lugares que necesitaban una intervención para que se adaptasen a la normativa actual en materia de accesibilidad. Y, además, se ha resuelto el problema de la acústica del Magatzem de Ribera. No paramos», concluye la alcaldesa.
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