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Un estudio sitúa Cullera como el municipio más expuesto a inundaciones marinas en el sur de Valencia

La investigación de Natalia Varandela, galardonada con el premio Joaquín Olivert, advierte sobre la vulnerabilidad de la ciudad ante el aumento del nivel del mar, con graves consecuencias en zonas urbanas y agrícolas

Un estudio sitúa Cullera como el pueblo más expuesto a inundaciones marinas en la mitad sur de la provincia

Miguel Ángel Montesinos

Saray Fajardo

Saray Fajardo

Alzira

El estudio premiado recientemente por la Cátedra "Ciutat de Cullera" sitúa a este municipio de la Ribera Baixa como la localidad más vulnerable del litoral sur de Valencia frente a las inundaciones marinas. Así se recoge en el proyecto realizado por la geógrafa Natalia Varandela, bajo el título "Vulnerabilidad en el litoral de la Comunitat Valenciana debido a las inundaciones por el aumento del nivel del mar a consecuencia del cambio climático", que ha sido galardonado con el VII Premio de Iniciación a la Investigación Joaquín Olivert por su rigor científico y su relevancia territorial.

La investigación delimita las zonas de mayor peligrosidad de inundación marina desde Cullera hasta Oliva y las consecuencias y riesgos que puede provocar, tanto en el municipio como en la ciudadanía, un episodio de estas características en un período de retorno de cien años. El cambio climático, que ya ha causado múltiples catástrofes en todo el mundo, se traduce en un crecimiento del nivel del mar, por lo que el estudio busca alertar sobre las zonas más expuestas a este tipo de fenómenos costeros.

Varandela proyecta a lo largo del trabajo distintos escenarios dependiendo de la evolución de las posibles emisiones a la atmósfera de dióxido de carbono y otros gases y el aumento de la temperatura y, tras estos datos, muestra la magnitud de la inundación que se puede producir.

Cullera se convierte, como indica Varandela, en la localidad que "sufrirá las mayores inundaciones". Así, en "el escenario con más probabilidades de ocurrir" se recoge que un total de 39,13 kilómetros cuadrados se verían afectados por el agua, seguido de Tavernes de la Valldigna, que tendría una afección de 18,29 km2. En el caso de Cullera, casi la mitad del suelo afectado sería agricola. Concretamente, 18,9 km2 pertenecen a arrozales, mientras que 13,6 km2 serían frutales.

En cuanto al tejido urbano, el escenario más probable recoge que la inundación marina dañaría 2,01 km2 de tejido urbano en esta ciudad turística. "Hay que diferenciar entre las zonas de tejido urbano discontinuo y las de tejido urbano continuo. Las primeras se verían menos afectadas, pero se observa que afectaría gravemente a las zonas construidas y, en consecuencia, a la población", detalla la autora del informe.

"Si se analiza el escenario actual, se muestra un claro contraste, ya que se inundaría la zona de la playa, así como los campos y zonas cercanas al río Xúquer", afirma. La investigadora insiste en que en las circunstancias actuales la playa haría "de barrera contra el agua", por lo que evitaría que se introdujera en la ciudad. Sin embargo, en el caso de que se analice con un período de retorno de cien años, "se observa que la playa no sería suficiente y acabaría adentrándose más profundamente en la ciudad, llegando a producirse inundaciones en áreas mucho más extensas". Entre los problemas a los que se enfrentaría Cullera, se incluye la intrusión de agua salada en toda la zona, que afectaría directamente al riego de los campos, o la regresión de la línea de costa, que, a su vez, "provocará una mayor facilidad para las intrusiones marinas en las zonas construidas, disminuyendo así también el área de la playa".

Mayor vulnerabilidad en verano

Varandela añade que "al riesgo y peligrosidad" de inundación existente en Cullera, se suma "una mayor vulnerabilidad en verano, que, durante los últimos años, también se extiende a otros períodos del año por las buenas temperaturas y la llegada de turistas". La autora indica que las zonas urbanizadas, en caso de que se produjera este episodio, se verían muy afectadas, y especialmente el casco urbano. Esto, a su vez, y como detalla la autora, afectaría al turismo y a la economía. "Aumenta la vulnerabilidad de la gente, ya que es una ciudad turística donde viene mucha gente extranjera y, por lo tanto, dificultaría la comunicación a la hora de alertar sobre una situación de emergencia". Añade: "Hay que tener en cuenta que, durante las vacaciones, la población se llega a triplicar". Por ello, Varandela insiste en la necesidad de crear planes para poner solución a estos peligros.

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