Solo 8 de los 51 municipios del consorcio separan de manera adecuada la fracción orgánica
La entidad pide celeridad a las administraciones locales, ya que únicamente una decena de municipios ya han implantado el contenedor marrón
La planta de Guadassuar, junto a otros dos entes, cumple con el 40 % de rechazo exigido por la Unión Europea

Planta de compostaje de Guadassuar, en una imagen de archivo. / Agustí Perales Iborra

Solo una decena de los 51 municipios que forman parte del Consorcio de Residuos Ribera-Valldigna ya han implantado el contenedor marrón para la recogida selectiva de la materia orgánica con el fin de fomentar la economía circular a pesar de la obligación legal de aplicar este sistema desde el 30 de junio de 2022. De ellos, solo ocho "lo hacen muy bien, pero no se trata de los municipios más grandes de la demarcación". Así lo ha explicado el gerente del Consorcio, Ángel Rodríguez, durante la celebración de unas jornadas para "el fomento de la recogida separada eficiente y de calidad de biorresiduos", que se ha celebrado esta mañana en la planta de tratamiento de residuos urbanos de Guadassuar.
Rodríguez recuerda que existe una obligación legal de aplicar este sistema, por lo que "los municipios se encuentran en un momento crucial". El gerente es consciente de que se trata de un "cambio muy grande para los ayuntamientos y los vecinos", pero pide a los consistorios que todavía no han implantado este modelo que tomen como ejemplo las medidas que ya se han llevado a cabo en estos municipios -Sumacàrcer, Alcàntera, Antella, Càrcer, Sant Joanet, la Barraca d'Aigües Vives, Manuel, Llombai o Alfarb- que ya trabajan siguiendo esta normativa. Estos utilizan el servicio de recogida puerta a puerta. "Hace tres años un grupo de ayuntamientos inició el servicio puerta a puerta y han demostrado que se puede avanzar", ha reconocido Rodríguez, quien señala que "hay municipios grandes que ya trabajan en la implantación del contenedor marrón, pero todavía no hay resultados". Alzira ha iniciado recientemente esta implantación, mientras que Algemesí ha anunciado que combinará el sistema puerta a puerta con contenedores inteligentes que permitan identificar al usuario.
Sumacàrcer, por su parte, se ha convertido en el ejemplo de buena gestión de los residuos. "Ocho pueblos empezamos de la mano de la Mancomunitat de la Ribera Alta a implantar el servicio puerta a puerta en 2021. Los datos ahora nos han dado la razón", se ha congratulado el alcalde, David Pons. El alcalde reconoce que el municipio ya está cumpliendo los objetivos marcados por la Unión Europea para el 2030. Actualmente, la localidad separa el 66 % de la materia orgánica. "La propuesta no fue mal recibida por los vecinos, aunque tuvimos que hacer charlas y reuniones para concienciar en un contexto dífícil y marcado por la pandemia", recuerda. A pesar de la implicación de la ciudadanía, el primer edil es consciente de la necesidad de "seguir formando y concienciando a los vecinos porque después de cuatro años se van relajando".
El Consorcio de Residuos Ribera-Valldigna también se ha convertido en ejemplo a nivel autonómico, ya que es el ente que menos residuos envía al vertedero. De cada cien toneladas que llegan, a la planta se envían cerca de 34,4. Sólo la planta de Guadassuar y los consorcios del Campello y Algimia de Alfara envían menos de un 40 % de rechazo al vertedero que marca la normativa europea en la actualidad.
La entidad aprobó recientemente un aumento del 20 % de su presupuesto anual para el próximo ejercicio para adaptarse a esta nueva normativa, que, entre las novedades, restringe el uso agrícola del material bioestabilizado, el material orgánico obtenido en la planta de Guadassuar a partir de los residuos mezclados del contenedor gris. A partir de enero una parte deberá ser depositada en vertedero, encareciendo el coste de tratamiento de los residuos mezclados. "La biorgánica que recojamos sin impropios en la instalación se podrá hacer compost, por lo que hay que recoger orgánica de manera selectiva para poder realizarlo", ha indicado el director general de Calidad y Educación Ambiental de la Generalitat Valenciana, Jorge Blanco.
"Hay caminos para iniciar la implantación"
El gerente del consorcio ha reconocido que esta normativa comporta que "el sistem sea más caro que recoger en contenedores abiertos". Añade: "Se necesita un control que será un puerta a puerta identificado o un contenedor inteligente o o algún sistema con el que se pierda el anonimato, por lo que gestionarlo bien tiene un coste". A pesar de ello, recuerda que "no hace falta hacerlo todo de golpe", ya que, en sus palabras, "se puede empezar con la recogida de los grandes generadores de biorresiduos, como residencias o colegios, que generan el 40 % del total".
Las distintas administraciones presentes en la jornada han recalcado la necesida de "avanzar hacia una economía circular y ser más eficientes desde la recogida hasta el tratamiento". "El reto es difícil, pero se puede conseguir. Necesitamos mandar al vertedero lo menos posible", ha reconocido Blanco, quien ha recordado que "el contenedor marrón hace muchos años que debería estar implantado".
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