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Cullera limita las palomas urbanas en una norma pionera en la Ribera para proteger la colombicultura

El ayuntamiento busca preservar la práctica deportiva y garantizar la seguridad de los palomos frente a otras aves silvestres

El consistorio delimitará zonas de vuelo que estarán restringidas a otras actividades

Competición de palomos deportivos en Alcàntera, en imagen de archivo.

Competición de palomos deportivos en Alcàntera, en imagen de archivo. / Levante-EMV

Saray Fajardo

Saray Fajardo

Alzira

El Ayuntamiento de Cullera busca proteger la práctica de la colombicultura -conjunto de técnicas y conocimientos relativos a la cría de palomas- y, a su vez, velar por la protección del palomo deportivo y sus palomares en el municipio. Para ello, el consistorio ha aprobado una ordenanza reguladora pionera en la Ribera, de la que solo disponen unos pocos municipios en la Comunitat Valenciana. La normativa no solo pretende preservar esta técnica, sino que también recoge una serie de aspectos que «requieren una especial atención», tanto por parte del consistorio como de los propietarios, para llevar a cabo esta tradicional práctica, que está muy arraigada en la localidad gracias a los clubes y aficionados a esta actividad, que compiten asiduamente en varias competiciones y exhibiciones a nivel autonómico y estatal.

La normativa incluye una serie de medidas de protección que deberá llevar a cabo el ayuntamiento para conservar esta práctica y proteger a las aves. Concretamente, el consistorio busca amparar a los palomos deportivos de las palomas silvestres para evitar que estas últimas puedan dañar o interferir en la práctica de la colombicultura. Así, como se recoge en la normativa, el ayuntamiento, con la colaboración de la Generalitat Valenciana, podrá introducir los medios necesarios, como palomos barrera o de distracción, para controlar la presencia de aves depredadoras y, así, evitar que puedan provocar agresiones a los palomos deportivos, que, a su vez, también puedan causar daños en la práctica de la colombicultura.

Además, el ayuntamiento también está obligado a controlar y gestionar la presencia de palomas y aves similares en espacios públicos, como parques o jardines, para evitar problemas sanitarios y excesos de población, especialmente en lugares donde se acumulan residuos. Para ello, el consistorio deberá establecer medidas de control para evitar interferencias, especialmente entre los palomos deportivos y los no deportivos, con el objetivo de impedir que los primeros queden expuestosa las aves silvestres y las posibles consecuencias que ello pueda comportar en la colombicultura.

Lugares idóneos para el vuelo

La normativa también recoge la necesidad de contar con zonas idóneas en distintos puntos del término municipal para poder practicar el vuelo de los palomos deportivos. En este caso, en los lugares en los que existan palomos deportivos autorizados, el ayuntamiento no podrá conceder ningún tipo de autorización ni practicar actividades que puedan interferir en la colombicultura en una radio de tres kilómetros a cielo abierto. Además, los elementos que puedan resultar peligrosos para estas aves deberán estar correctamente señalizados.

La ordenanza también reúne las medidas que deben cumplir los propietarios para llevar a cabo la cría, adiestramiento, suelta, entrenamiento y competición de palomos deportivos o de pica en la localidad. Así, el ayuntamiento recuerda que los palomos deportivos deberán estar identificados mediante marcas de colores vivos pintadas en sus alas y, además, los propietarios deberán colocarles una chapa o disco y una anilla de nido en una de sus patas, en la que se indique el número de serie y el anagrama de la Federación de Colombicultura de la Comunitat Valenciana. En el caso de que el consistorio encuentre a una persona con un palomo que no sea de su propiedad, a su vez, podrá proceder a su retirada.

Sanciones de hasta 6.000 euros

La normativa también recoge una serie de sanciones, que pueden llegar hasta los 6.000 euros, por hacer un mal uso de esta práctica. Así, entre las infracciones, se recoge la realización de prácticas que puedan interferir en el vuelo de palomos, la retención o maltrato de estas aves o el uso de drogas, fármacos o alimentos que les puedan ocasionar sufrimiento o lesiones.

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