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El Hotel Reconquista cumple una década cerrado en Alzira sin alternativas a la vista

Algunas de las mallas instaladas por el ayuntamiento en 2017 para evitar la caída de cascotes se encuentran agujereadas y el inmueble tapiado para evitar okupas

El antiguo Hotel Reconquista de Alzira, en una imagen de ayer, cerró sus puertas hace ahora diez años.

El antiguo Hotel Reconquista de Alzira, en una imagen de ayer, cerró sus puertas hace ahora diez años. / Rubén Sebastián

Rubén Sebastián

Rubén Sebastián

Alzira

Sus puertas se cerraron, para siempre, hace una década. El antiguo Hotel Reconquista de Alzira soporta, a duras penas, el paso del tiempo. En estos diez años, ha sido para el ayuntamiento un foco de problemas que, aunque logró solventar en un primer momento, no ha encontrado una solución definitiva pese a los diversos intentos llevados a cabo por distintos equipos de gobierno.

El ejecutivo municipal actual trató, recientemente, de darle un nuevo uso al hotel, que cesó su actividad comercial en el año 2015. Según ha detallado a Levante-EMV el concejal de Urbanismo, Andrés Gomis, se puso sobre la mesa la posibilidad de incluir el inmueble entre aquellos que podían optar a una línea de subvenciones destinada a la reforma de edificios que permita, a las administraciones públicas, crear opciones de vivienda asequible ante un mercado inmobiliario cada vez más inasumible para las familias. Sin embargo, «no cumplía los requisitos». El consistorio sí pudo, no obstante, incorporar al proyecto algunas de las propiedades de la Sareb en la ciudad.

Este representa el último intento por buscar una alternativa de futuro para el antiguo hotel. No ha sido el único. Ya en 2018, el consistorio inscribió el bien en el Registro Municipal de Solares y Edificios a Rehabilitar con la esperanza de que cualquier interesado pudiera presentar una oferta económica vinculada a un proyecto de rehabilitación y adjudicarse el edificio en un proceso que, en la práctica, representaba una expropiación forzosa. Se llegó a contemplar la posibilidad iniciar, igualmente, el procedimiento de expropiación, aunque jamás se materializó ni figura entre los objetivos del gobierno actual. «Al figurar en el registro, se podría articular una venta forzosa. Esa puerta sigue abierta para cualquier persona interesada que quiera adquirirlo y rehabilitarlo. Es cierto que venimos de muchos años de en los que la actividad inmobiliaria ha estado muy parada, pero se ha retomado y a alguien podría resultarle interesante», ha indicado al respecto Gomis.

El ayuntamiento ha tenido que intervenir en el pasado, en dos ocasiones, ante la falta de respuesta a los múltiples requerimientos a la propiedad para que realizase labores de mantenimiento en el edificio, que cuenta con cinco plantas y está construido sobre una superficie de 630 metros cuadrados. Por un lado, instaló mallas protectoras en la fachada para evitar la caída de cascotes sobre la vía pública al tratarse de una cuestión de seguridad. En la actualidad, algunos tramos de la red presentan agujeros de distintos tamaños. De igual modo, el consistorio también asumió con recursos propios la labor de tapiar la entrada y las ventanas inferiores ante la presencia de ocupantes irregulares, circunstancia que llegó a ocasionar un pequeño incendio en su interior.

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